"El Bicentenario tiene que ser la oportunidad para crear un país republicano y federal"

El rabino Sergio Bergman dijo que los habitantes tienen que convertirse en ciudadanos para después ser funcionarios representativos.
"El Bicentenario es una oportunidad, no en los términos superficiales del merchandising, de un feliz cumpleaños al que nos van a invitar los dueños de la torta para que les soplemos las velitas, sino aprovecharlo con un objetivo fundacional: crear un país republicano y federal en serio".

Así lo expuso, durante una entrevista con LA CAPITAL, el rabino Sergio Bergman, quien vino a Mar del Plata para participar de un diálogo con empresarios, organizado por la Fundación Global. También, presentó su libro "Celebrar la vida. Unidad en la diversidad". Lo acompañaba su referente en la ciudad, la contadora Daniela Aruj.

Quien es también farmacéutico y titular de la Fundación Argentina Ciudadana, expuso que "mi participación desde el sector religioso en estos temas de la agenda cívica argentina tienen una referencia muy clara: el cardenal Bergoglio. Con él y otras personas de distintos cultos venimos realizando un trabajo desde la crisis de 2001. Nos fueron a buscar a los templos y ahora quieren que regresemos. Pero nos dimos cuenta de que no podemos hacerlo, porque lo que decían que estaba pendiente nunca se hizo".

Y seguidamente, cuando se le preguntó si aceptaría una postulación para presidente, respondió que "creo que soy buen candidato, pero también hay muy buenos. Es algo que no me preocupa. Lo que tenemos que hacer es aumentar el stock de recursos espirituales y humanos. Yo me ofrezco, pero no me ofrendo como un mártir".

Una persona atípica para

problemas atípicos

Al ser consultado sobre las características de su discurso, que alguien tildó de "trabalenguas", con permanentes relaciones entre palabras y conceptos, explicó que "esto viene de mi formación rabínica y del pensamiento talmúdico, porque cada palabra para mí tiene múltiples interpretaciones en función del hipertexto".

Con respecto a su carácter de religioso dedicado a la política, puntualizó que "las problemáticas atípicas necesitan de personas atípicas como lo podría ser yo, desde la óptica de algunas personas".

En el inicio de la conversación sostuvo que "a través de nuestro grupo tenemos la intención de reclutar a personas que quieran pasar de ser habitantes a ciudadanos, lo que representa un trabajo de catequesis cívica, ayudando a la formación para así pasar de la pasividad a la actividad y de la protesta a las propuestas, creando una nueva masa critica que en vez de quejarse y lamentarse, comience a participar".

Después dijo que "entre los funcionarios hay que diferenciar a los que quieren el bien común, de aquellos que hacen propio lo común a todos". Y añadió: "Después de esa primera etapa de pasar de habitante a ciudadano, hay que cumplir la segunda: de ciudadanos a funcionarios, y representantes del pueblo".

Destacó que "como nuestro objetivo es la educación, el tiempo de cocción es más largo que nuestras urgencias existenciales y los calendarios electorales. Es decir no estamos pensando en 2011, sino más allá. Nosotros no queremos apuntar a la coyuntura, sino a la estructura, porque nuestros propósitos tienen más que ver con una escala de valores, la ejemplaridad y participación, que no requiere de una acción reactiva, sino preventiva, porque si no participamos no vamos a llenar de sentido lo público y continuamos refugiados en lo privado".

Sobre la actual política desempeñada por partidos y sus referentes, Bergman puntualizó: "Nosotros la reivindicamos, como también lo hacemos con la sana construcción del poder. Así no hay que confundir a la política con muchos de los políticos que supimos conseguir, pero que son expresión de la cultura de nuestra sociedad".

Subrayó que "a diferencia de lo que creían nuestras generaciones no comprometerse ni participar es peligroso. Hay que superar esta anomia, apatía e indiferencia. Este es un trabajo no de algunos, sino de todos los ciudadanos, pero organizados en sus sectores. Y como la gente está desconcertada, nuestro trabajo es abrir canales de participación".

En cuanto a cuál es el propósito de estos contactos con partidos políticos, funcionarios y representantes sectoriales, reseñó que "consiste en hablar con todos y no ir con nadie. Y no sólo conversar, sino también colaborar. Así es que me reuní aquí con el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime, para referenciarnos y ponernos a su disposición, independientemente de cuál es el color de uno u otro".

"Hay que cambiar el paradigma del bipartidismo -enfatizó Bergman-. Ser bueno para este momento no significa descartar todo lo anterior ni perpetuarlo, sino tomar lo positivo, profundizarlo y dejar de lado lo negativo".

"No hay nada más de derecha que robar por izquierda"

En otra parte de la charla, el rabino Bergman sostuvo que "hay que comenzar a cumplir lo que dice la Constitución Nacional, ya desde 1983. Pero fundamentalmente desde 1994, cuando se hizo la última reforma. De una vez por todas tenemos que construir un gobierno republicano y federal, donde exista verdaderamente la división de poderes. Al Ejecutivo le pedimos que ejecute aquello aprobado por el Legislativo, contribuya al bien común. Y al Judicial que sea el auditor. Hay que superar las ideas de que algo es de derecha o de izquierda, porque no hay nada más de derecha que robar por izquierda.

También, se refirió a la construcción de una América en la que el régimen político argentino se parezca a los que actualmente son referentes como Brasil, Chile, Perú y Uruguay.

"Somos espasmódicos y no metódicos"

"Los argentinos no somos metódicos, sino espasmódicos; en vez de ser disciplinados somos catárticos; en vez de mesurados, volátiles, pasionales y hormonales. Y esto a veces nos lleva para atrás, pero en otras nos ayuda a ir para adelante. Por eso, si llegamos a hacer esa conexión de tantos nodos en la Argentina. El problema es que los buenos son más, pero trabajan mal y los malos, trabajan mejor. Nuestro trabajo no es crear el bien, sino articular a los buenos y a lo bueno, que está atomizado y disperso, que es la estrategia del mal. Así en vez de crear un país de confrontaciones, hacemos uno de construcciones".

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