José Alperovich aparentemente sigue trabajando fuerte por la fórmula Juan Manzur-Osvaldo Jaldo, pero la senadora Rojkés mantiene sus aspiraciones de poder para 2015.
Las encuestas de Hugo Haime alertan sobre el fuerte rechazo que genera Betty en gruesas capas del electorado. Por eso difícilmente sea candidata a gobernadora.
Pero para Alperovich sería conveniente marcar presencia en la fórmula oficialista, a través de su esposa, como segunda de Manzur.
El gobernador tiene enormes dudas sobre las decisiones a tomar. Por primera vez no tiene claro el panorama, porque luego de 11 años de gestión y desgaste carece de lo más importante: un candidato atractivo, que renueve las esperanzas de los tucumanos.
El único peronista que mide bien es Domingo Amaya, pero ya está decidido a encabezar su propio frente electoral.
Amaya y su mano derecha Germán Alfaro no solo miran al año próximo, sino que también apuntan al recambio que indudablemente se generará en el justicialismo tucumano a partir de la salida de Alperovich de la Casa de Gobierno.
Al gobernador, mientras, solo le queda insistir con más de lo mismo. Lo más probable es que el sospechado de corrupción Manzur encabece una aburrida campaña, apoyada en los consabidos eslóganes de siempre y en los consabidos aprietes a los más humildes.
Betty sería la candidata a vice, mientras que el compañerito Jaldo sería enviado al destierro de una diputación nacional.
¿Y quién va a manejar el tesoro de las empobrecidas comunas rurales, donde radica la mayor fuerza del alperovichismo?
Sergio Mansilla, el único político en quien confía Betty, y obligado nexo de la senadora con el gobernador y su entorno.
"La Burra" durante los calurosos y muy díficiles meses que se avecinan seguramente se sentará en el sillón de Ministro del Interior, y Alperovich pondrá todas las fichas al binomio Manzur-Betty para intentar ganarles a Amaya y al radical José Cano aunque sea por un voto.







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