Hoy los fueguinos decidirán en el balotaje quién gobernará la provincia en el próximo cuatrienio. Elegirán entre la continuidad del actual Gobierno y la propuesta de gestión de la diputada kirchnerista. Estiman que la votación se desarrollará con mayor agilidad que en la primera vuelta. Las primeras tendencias se conocerían a partir de las 20.
Ambas fueron protagonistas excluyentes de la primera vuelta del domingo pasado, en el que polarizaron la votación. La fórmula Bertone-Pérez del Frente Para la Victoria cosechó 30.057 sufragios (41,16%), contra los 23.683 de la dupla oficialista Ríos-Crocianelli. De esta manera, ambas accedieron al balotaje que definirá el rumbo político de la provincia para el próximo cuatrienio.
Tal como sucedió la semana pasada, están habilitadas para sufragar 112.151 personas en toda la provincia.
De ese total, en la primera vuelta lo hizo alrededor del 75%, y 3.526 personas justificaron la no emisión del voto. No obstante, mañana podrán votar todos los que no lo hicieron el domingo 26.
Mientras tanto, las autoridades electorales estimaron que, a diferencia de la semana pasada, la votación se realizará con rapidez, al punto que consideran que el elector no debería estar más de 15 segundos dentro del cuarto oscuro. En cambio, en primera vuelta el promedio de permanencia fue de alrededor de 3 minutos y hubo personas que estuvieron hasta 20 minutos.
La existencia de más de 60 listas para todos los estamentos, y la aplicación del sistema de tachas para legisladores y de preferencia para los concejales de Ushuaia, generó grandes demoras al punto que hasta tres horas después del cierre de los comicios -a las 18- se seguía votando en algunas escuelas. Y en un establecimiento de Ushuaia el recuento de votos terminó en la madrugada del lunes.
Al respecto, Guillermo Worman, integrante de Junta Electoral, consideró que la de mañana “va a ser una elección en términos de funcionamiento muy diferente a la pasada” en la que “lamentablemente los electores tuvieron que esperar en algunos establecimientos en condiciones que no eran óptimas”.
Asimismo, observó que en la instancia del balotaje “hay dos boletas y no más de 60 como fue el domingo pasado, por lo que se prevé una votación muy rápida”, y planteó que “uno no debería estar dentro del cuarto oscuro más allá de 15 segundos”. Y agregó: “El promedio fue de tres minutos por cada elector el domingo pasado y acá no hay ninguna justificación para que el elector se demore, debiera ser una elección muy rápida”.
En tanto, remarcó que “vamos a votar en las mismas mesas y escuelas, y hay que ir con el DNI”, sobre lo que observó que “hubo dificultades para algunos electores que tenían el documento verde y figuraban con el ejemplar A, el celeste, y no pudieron votar”.
Del mismo modo, remarcó que “no hay colectoras, se van a encontrar con solo dos boletas; Rosana Bertone y Martín Pérez van con una sola boleta y la fórmula Ríos-Crocianelli va en otra”. Además, a los votantes “no le van a dar birome porque no hay que tachar ni preferir, solo le van a dar el sobre para optar por una de las dos boletas”.
En cuanto al escrutinio Worman apuntó que “oficialmente los resultados no deberían pasar más allá de las 20 y seguramente los partidos políticos tendrán resultados preliminares a las 19”, pero estimó que “a más tardar a las 21 debería haber una tendencia definitiva salvo que la diferencia sea muy exigua”
Campaña contrarreloj
Con el cierre de los comicios del 26, tanto el oficialismo como el Frente Para la Victoria iniciaron una breve pero intensa campaña buscando ganar el respaldo del electorado para la elección decisiva.
En ese sentido, Ríos cumplió a rajatabla con la premisa de centrar su campaña en los hechos de su gestión. Tras reconocer, al igual que algunos de sus funcionarios, que el principal error de la estrategia de campaña fue no saber comunicar los logros de gestión, en su recorrida mediática Ríos no dejó de repasar lo que considera aciertos. Paralelamente, se intensificó la difusión mediática de actos de gobierno y de balances de gestión, siempre positivos, como forma de avalar los dichos de la mandataria. Por su parte, Bertone siguió con sus reuniones con diferentes sectores, volvió a reunirse con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y logró el respaldo político de diferentes partidos y organizaciones gremiales, a la vez que insistía en que el triunfo en la primera vuelta, más allá de la diferencia obtenida, perdía relevancia ante un escenario electoral totalmente distinto.
Sin embargo, desde ambos sectores se instaló una especie de “campaña del miedo” con la que se apuntó a corroer la imagen del contrincante, que incluyó desde supuestos despidos en masa y recortes salariales en la Administración Pública, hasta persecuciones a agentes estatales, cadenas de mails, de mensajes de texto, y llamados telefónicos amenazantes.
Más allá del circuito tradicional de circulación de la información -radios, televisión, gráficos-, las redes sociales jugaron su papel en la previa.
Por ejemplo, twitter fue una de las principales herramientas del ida y vuelta entre oficialistas y kirchneristas.
La actividad por estos canales continuaba tras la entrada en vigencia de la veda electoral, lo mismo que la difusión de mails y mensajes de texto, favorecida por el vacío legal sobre este tipo de actividades “electrónicas”.
Sin embargo, a la hora de decidir, el electorado lo hará de acuerdo a sus convicciones y convencimientos, de lo cual ya dio muestras el domingo pasado.





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