Berlusconi volvió a la política italiana con marchas y contramarchas

Berlusconi volvió a la política italiana con marchas y contramarchas
El ex premier un día puede quitarle el apoyo a Mario Monti y otro decir que es el candidato ideal de la derecha. Y así en todos los temas.

Dolores Álvarez

Como en el Juego de la Oca, Silvio Berlusconi da un paso para adelante y tres para atrás. Un día decide quitarle su apoyo al gobierno de Mario Monti. Al día siguiente, dice que el tecnócrata debería ser el candidato de la derecha en las próximas elecciones y que tiene todo su apoyo. Después vuelve a desandar sus pasos y dispara contra las políticas del Ejecutivo. Tira flechas envenenadas también contra Alemania y el Banco Central Europeo, dice que Italia podría salir del euro, pide disculpas por sus “fiestitas” pero se pone de novio con una chica de 27 años, y además promete bajar los impuestos. El ex premier creó un clima de confusión política que roza el surrealismo. Desde que anunció su retorno a la vida pública, dejó a sus adversarios boquiabiertos y, utilizando todo su poder mediático, volvió a entrar en la casa de los italianos sin pedir permiso.

Sentado en el sillón de Porta a Porta –un programa político diario conducido por su amigo personal Bruno Vespa–, Berlusconi aseguró que será candidato porque “me necesitan” y afirmó que se propone obtener el 40% de los votos. Una cifra muy lejana a los 15 puntos que le dan las últimas encuestas.

“Si Alemania no se convence de que el BCE tiene que ser el Banco Central a todos los efectos, si no bajan los intereses y no podemos obtener el dinero que necesitamos, estaremos obligados, a pesar de que será un daño para la Eurozona, a salir del euro y volver a nuestra moneda para ser competitivos”, amenazó el ex premier.

Además, atacó a sus ex aliados de gobierno al definir a Gianfranco Fini (ex Alianza Nacional, derecha) y Pierferdinando Casini (líder de la Unión de Centro) como dos personas “horrendas”.

En los últimos días, Berlusconi copó la escena mediática ventilando su vida privada y prometiendo políticas “anti sistema”. Blanqueó su relación con Francesca Pascale, una napolitana de 27 años (casi 50 años menos que él), prometió que si vuelve a ser jefe de gobierno eliminará el impuesto inmobiliario sobre la compra de la primera casa (en Italia conocido como IMU) y pidió comprensión a los italianos por sus festines: “Es que me sentía solo. Me había separado, se había muerto mi madre, después mi hermana”, se justificó.

Ayer, hasta se rumoreó que Il Cavaliere podría participar hoy del programa televisivo Servizio Pubblico conducido por Michele Santoro, un archienemigo del ex premier quien, en el 2002, acusó al periodista de hacer un “uso criminal” de la televisión y lo censuró cerrándole las puertas de la estatal RAI (Radiotelevisión Pública Italiana).

Este martes el Pueblo de las Libertades, el partido de derecha liderado por el ex premier, le pidió al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que atrasara la fecha de las elecciones. La agrupación justificó la solicitud diciendo que, para mediados de febrero, sería difícil organizar el voto de los italianos que viven en el exterior. Según la izquierda, la verdadera intención de Berlusconi es ganar dos semanas de tiempo para aumentar su participación en los medios, una estrategia que le dio buenos resultados en el pasado. «

Comentá la nota