Mientras la oposición pidió su renuncia, hoy se decidiría si se autorizan nuevos registros policiales que podrían comprometer al premier
Ayer, mientras los medios italianos difundían sin tregua las filtraciones de las escuchas telefónicas que llevó a cabo la Fiscalía de Milán por el "Rubygate", la oposición pidió la renuncia del primer ministro.
Tan complicado está el mandatario que hasta en la propia coalición gobernante, formada por el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), de Berlusconi, con la Liga Norte, también comenzaron a oírse voces dubitativas que advierten que si el Cavaliere no puede seguir en el poder, la mejor opción sería convocar a elecciones anticipadas.
La presión sobre el premier creció luego de que la Fiscalía envió un reporte al Parlamento en el que alegaba que un número "significativo" de mujeres menores de edad se prostituyeron con Berlusconi en sus residencias. De ser cierto, el premier habría violado la ley contra la prostitución infantil, por la que podría ser condenado a una pena que va de seis meses a tres años de cárcel.
"Si el primer ministro tiene algo de dignidad, debería renunciar e ir ante los investigadores para enfrentar estos cargos infames", indicó Dario Franceschini, líder del opositor Partido Democrático en la Cámara baja.
Franceschini, cuyo llamado fue respaldado por otros partidos opositores, indicó que Berlusconi debería dejar de considerarse a sí mismo "por encima de todo, incluso de la ley" y permitir que los jueces decidan en su caso.
También el ex fiscal anticorrupción Antonio Di Pietro, líder del opositor Italia de los Valores, se sumó al pedido de dimisión: "Berlusconi debería irse, no sólo por lo que ha hecho en la vida privada, sino también por lo que no ha hecho en la vida pública".
En medio de las críticas, el presidente Giorgio Napolitano aseguró en un comunicado que es consciente de la "perturbación" de la opinión pública ante las acusaciones de la Fiscalía.
Sin embargo, el Cavaliere rechazó ayer la posibilidad de presentar su renuncia tras el escándalo desatado por el caso de "Ruby", la joven marroquí que habría acudido a sus fiestas cuando era menor de edad.
"¿Dimitir? ¿Pero están locos?", contestó Berlusconi a los periodistas al llegar a la Cámara de Diputados, donde se reunió con abogados y parlamentarios del PDL para abordar las posibles implicaciones que puede traer la investigación.
Y es que la Junta para las Autorizaciones de la Cámara baja empieza hoy a debatir la solicitud enviada por la Fiscalía de Milán -con las pruebas "evidentes" que comprometen a Berlusconi- para proceder a nuevos registros policiales, esta vez en la oficina del contador del premier, lugar que goza de inmunidad parlamentaria.
"Estoy absolutamente sereno. Me estoy divirtiendo", les dijo Berlusconi a los asistentes a la reunión, a quienes les aseguró que el escándalo se trata de "un montaje mediático", según indicaron fuentes parlamentarias. El domingo pasado el premier reiteró que nunca había pagado por sexo y que mantenía una relación estable desde que se separó de su segunda mujer, Veronica Lario, en 2009.
En los últimos años, el Cavaliere , que también enfrenta juicios por corrupción y fraude fiscal, ha resistido una serie de escándalos sexuales, pero el último le llegó en un momento político difícil, debido a que ya no cuenta con una mayoría parlamentaria segura, luego de la ruptura con su ex aliado Gianfranco Fini.
Además, el mes último Berlusconi sobrevivió a una moción de censura en el Parlamento, y la semana pasada el máximo tribunal italiano eliminó parte de una ley que le daba inmunidad de procesamiento.
La fiscal adjunta de Milán, Ilda Boccassini, que afirma tener pruebas irrefutables de los delitos por los que es investigado Berlusconi, lo citó para ser interrogado el próximo fin de semana, aunque no está confirmado si el premier acudirá.
De las actas judiciales emerge en dos ocasiones el pago de 10.000 euros a través de transferencias bancarias efectuadas por Berlusconi a chicas que participaban en sus fiestas privadas. La investigación se centra en Karima El Mahroug, "Ruby", la marroquí que habría participado de una de las fiestas cuando tenía 17 años y que, de acuerdo con los fiscales, habría recibido dinero para tener sexo con el primer ministro.
Las escuchas citadas por medios italianos revelaron que "Ruby" le había pedido a Berlusconi cinco millones de euros por negarlo todo y que el Cavaliere le había dicho que recibiría "todo el dinero que quisiera" si ocultaba su participación en las fiestas. En otra conversación, una mujer se refiere a la residencia del premier como una "casa de prostitutas".
Los "cortesanos" de esas fiestas eran el periodista Emilio Fede, el agente de famosos Lele Mora y Nicole Minetti, ex higienista dental de Berlusconi, quienes, además de atenderlo en la cena, tenían como misión "prepararle después un espectáculo lo más lascivo posible", según publicó ayer La Repubblica .

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