La beba internada en terapia del hospital pediátrico continúa en estado critico, con pronóstico reservado. La nena ingresó el viernes pasado con un paro cardiorespiratorio y la justicia sospechó de un caso de violencia familiar, que luego descartó.
La primer sospecha fue que se trataba de un caso de violencia familiar, ya que la beba tenía fractura de costillas. El miércoles la Justicia Penal -con el informe del médico legista en la mano- determinó que no imputaría a los padres ya que las lesiones sufridas por la beba se debían a "comprensión en la caja toráxica" debido al intento de reanimación. Sin embargo, el Juzgado de Familia continúa investigando el caso ya que su hermanito, de dos años, fue sacado del ámbito familiar y está viviendo ahora en el hogar Municipal Namasté.
Según indicó oficialmente el Dr. Marcelo Galante, jefe del Servicio de Pediatría, la beba presenta "fallas multiorgánicas", lo que significa insuficiencia hepática y renal, y deficiencias en el funcionamiento de otros órganos que hacen peligrar su vida. Hoy por la mañana la beba había logrado orinar, pero ese pequeño avance no alcanza para mejorar su estado de salud general, propio de la "inestabilidad que tiene".
En caso de que mejor, los médicos no saben qué secuelas podrán quedar en la beba. "Hasta que no se despierte no podemos saber si tiene daño neurológico o no", explicó el Dr. Galante. Por el momento se encuentra con asistencia respiratoria mecánica. La beba presenta también fracturas costales, cinco del lado izquierdo y dos del derecho.
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