Más allá del desagradable olor que provocan los residuos acopiados en cientos de esquinas de la ciudad; la no recolección genera un ambiente propicio para la proliferación de hongos y bacterias. INFOnews indagó en los riesgos, posibles consecuencias y las medidas preventivas que los vecinos podemos tomar
Para entender el peligro de la acumulación de residuos, lo primero a tener en cuenta es que los desechos se dividen entre orgánicos e inorgánicos. “Alrededor del 45% de los residuos generado en una casa, son desechos orgánicos. El restante está integrado por plásticos, cartón, papel, metales y hasta restos de pintura”, precisó el biólogo Gustavo Fernández Protomastro, en diálogo con este medio.
Se calcula que en la Ciudad de Buenos Aires cada persona genera alrededor de un kilo y medio de desechos por día; lo que trasladado a una familia tipo suman entre cuatro y cinco kilos de residuos diarios.
“Los riesgos ante la falta de recolección de residuos son dos. Por un lado, la materia orgánica, con el paso de los días, empieza a generar una corriente líquida que se llama lixiviado, integrada por restos de frutas, el jugo de la carne y otras sustancias líquidas orgánicas que se van desintegrando”, explicó Protomastro. En esa especie de jugo, que usualmente vemos en el fondo de las bolsas, proliferan colonias de agentes patógenos que ponen en riesgo la salud.
"La acumulación de desechos genera una contaminación orgánica de bacterias y hongos, que arrastran desechos peligrosos que se multiplican infinitamente”
Pero eso no es todo: “el lixiviado comienza a atraer distintos organismos que están dando vueltas en el aire, como hongos y bacterias que se degradan” en esa especie de jugo hediondo, donde encuentran un ambiente propicio para proliferarse.
“El peligro del lixiviado es que cuando entra en contacto con el cuerpo puede generar diarrea y diferentes enfermedades asociadas con la basura. En caso de que ese mismo líquido entre en contacto con las napas, contamina el agua que después bebemos”, alertó el biólogo consultado, quien es además director de la consultora Eco Gestionar.
Pero allí no terminan los problemas ocasionados por la acumulación de basura. El asunto se agrava, porque “ese mismo lixiviado arrastra todos aquellos elementos no orgánicos que se generan en las viviendas, y que son altamente contaminantes, como restos de esmaltes, aerosoles, metales, el cianuro de las lamparitas de luz”. Y ni hablar si en esas bolsas también fueron desechados residuos electrónicos, como pilas y baterías.
De este modo, la acumulación de desechos “genera una contaminación orgánica de bacterias y hongos, que arrastran desechos peligrosos –inorgánicos- que se multiplican infinitamente”.
Ante semejante panorama ¿los vecinos podemos hacer algo a modo preventivo? “Las bolsas deben quedar bien cerradas para no romperse, porque eso habilitaría a que fluyan los líquidos generados en los residuos. Y por otra parte es necesario desinfectar las veredas, que es por donde uno circula con total frecuencia, con lavandina y cloro. Es importante estar alerta, y donde quedaron residuos acopiados, desinfectar”.
De igual modo, es importante que estar atentos a cuando los chicos juegan en la vereda, para que no entren en contacto con esas sustancias; y lo mismo con los animales que también pueden resultar afectados. Todos cuidados a tener en cuenta, al menos, hasta que se solucione el conflicto.
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