"¡Basta ya!", el mensaje a los políticos en Italia

"¡Basta ya!", el mensaje a los políticos en Italia
Las elecciones reflejaron el desencanto de una sociedad harta de escándalos, recortes de gasto y corrupción
"El viejo mundo está muriendo y el nuevo tarda en aparecer. Es precisamente en esos momentos de penumbra que surgen los monstruos", decía el filósofo comunista Antonio Gramsci (1891-1937). En estas semanas extravagantes, que vieron la renuncia de un papa, el regreso de Silvio Berlusconi y el triunfo arrollador del "indignado" Beppe Grillo en la escena política italiana, esa célebre frase adquiere un significado particular.

Luego de las elecciones legislativas del 24 y el 25 de febrero, Italia se encuentra sumergida en la parálisis política, con una Cámara de Diputados de izquierda y un Senado sin mayoría. Pier Luigi Bersani, líder del izquierdista Partido Democrático (PD), reconoció: "El país se encuentra en una delicada situación". Una situación tan complicada que mantiene en vilo a todas las capitales europeas, sin hablar de la agitación que se ha apoderado de los mercados.

Tres posibilidades se ofrecían a los electores. Proseguir con la cura de austeridad lanzada hace 15 meses por el actual primer ministro Mario Monti, votando por él o por Bersani, el candidato de centroizquierda. Optar por un regreso al pasado eligiendo a Silvio Berlusconi, eterno demagogo dispuesto a hacer cualquier promesa a fin de volver a la escena política, que había dejado en medio de abucheos en noviembre de 2011. O saltar hacia lo desconocido con Beppe Grillo, ex cómico transformado en vocero de una nebulosa popular de rechazo a todas las elites: políticas, mediáticas y europeas.

Ninguna de esas opciones se impuso. Y por eso Italia se encuentra hoy sumergida en la ingobernabilidad. Si bien la política de austeridad de Mario Monti fue enérgicamente rechazada, las otras tres fuerzas divergentes se neutralizan y se paralizan.

En todo caso, muy pocos habían anticipado la profundidad de la indignación desplegada por los electores italianos contra Monti, el admirado tecnócrata de otros líderes europeos, pero percibido en casa como el responsable de la asfixia que provocan aumentos de impuestos y recortes de gastos.

Ese hartazgo es tan profundo que, para que no quedaran dudas, los italianos prefirieron a dos hombres procesados por la justicia -Beppe Grillo y Silvio Berlusconi- en lugar del campeón de Europa.

Por eso el voto italiano es mucho menos irracional de lo que se podría creer. Con el telón de fondo de escándalos sin fin y corrupción endémica, el mensaje de los electores expresa un "¡basta ya!" dirigido a los responsables de la cosa pública.

"Italia ha sido el laboratorio de muchas experiencias: el fin del Partido Comunista, la explosión de toda una clase política después de la operación Mani Pulite [Manos Limpias], el populismo de Berlusconi, la Liga del Norte. Es por esa razón que el fenómeno Beppe Grillo no debe ser tomado a la ligera", advierte Simon Tilford, del Center for European Reform de Londres.

En efecto, sería un error creer que Italia es una anomalía y que lo que sucede en este país responde a una suerte de exotismo mediterráneo. Es verdad, Italia tiene numerosas particularidades políticas, económicas, sociales y culturales. Pero, actualmente, en todos los países europeos los ciudadanos aprovechan las elecciones para presentar su factura a los gobiernos que les imponen una política de rigor.

Esa frustración se manifiesta a través de un sentimiento antipolítico que, por un lado, se expresa a través de la desconfianza en las instituciones y el rechazo de las elites, sentimientos alentados por formaciones populistas como las de Beppe Grillo. Por otro lado, traduce la exigencia de construir otro tipo de democracia, más honesta y transparente.

LA GRAN INCÓGNITA

Pero esa explicación quizá no alcance para responder a la gran incógnita de estas elecciones: por qué los italianos siguen votando por Silvio Berlusconi.

"Tal vez porque para un elector de derecha, Berlusconi sigue siendo en Italia su única opción", dice Tulio Barone, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Turín.

Aun cuando los italianos saben que no pueden confiar en él, debido a la cantidad de promesas que jamás cumplió, esta vez el Cavaliere supo colocar el debate en el terreno que le resultó más favorable, el de la fiscalidad.

A partir de ese momento sólo tuvo que multiplicar las promesas populistas (reembolso del impuesto a la residencia principal, creación de cuatro millones de empleos, aumento de las pequeñas jubilaciones y amnistía fiscal) para convencer a muchos de volver a acompañarlo.

"Entre un hombre de derecha que los hace soñar y otro [Monti] que los aplasta con impuestos, no había mucho que pensar", ironiza Giovanni Orsina, profesor de Ciencias Políticas en la universidad Luiss, de Roma, que califica este nuevo psicodrama a la italiana de una manifestación típica de la commedia dell'arte .

"Porque en esa forma de teatro la inteligencia y el arte están al servicio de la vida", explica.

Quizá sea gracias a esa capacidad única que Italia consiguió atravesar los siglos, sobreviviendo a guerras fratricidas, invasiones y dictadores.

BEPPE GRILLO FIJA CONDICIONES

El líder del Movimiento Cinco Estrellas, el ex cómico Beppe Grillo, el más votado en los comicios italianos de hace una semana, dijo en una entrevista publicada ayer en el semanario alemán Focus que podría apoyar un gobierno de la centroizquierda o de la centroderecha, si se vota por un cambio en la ley electoral.

Sin embargo, poco después a través de su blog, dio mayores precisiones sobre esa información e insistió en que no apoyará la investidura de ningún gobierno formado por otras coaliciones y que sólo prestará una colaboración puntual al próximo Ejecutivo, votando las leyes que coincidan con su programa..

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