Uno de los más fervientes defensores del gobierno nacional asegura que no le molesta el mote de oficialista, aunque le gustaría que también se hable de oficialismo del poder económico, los avisadores y la patronal. Afirma que el periodismo asociado a la idea de independencia y objetividad es una idea anquilosada.
Hoy alejado de ese medio -ahora está en Del Plata-, y también de sus artículos en el suplemento Enfoques del diario La Nación, Barone ocupa un lugar, reconocido por algunos y cuestionado por otros, entre los hombres de prensa que se manifestaron decididos defensores del gobierno nacional. Además se convirtió en un ácido crítico del "periodismo independiente" que corporizan los grandes conglomerados de medios de comunicación como los grupos Clarín, UNO y Prisa, entre otros.
"La oposición se apoderó de algunas consignas muy fuertes. Primero la de "el campo", con lo cual la palabra campo significa historia, patria, Cristo, libertad... Un estereotipo casi invencible. Ese apoderamiento del lenguaje también se apropió de una parte de la sociedad. El tema del lenguaje es muy fuerte. Como cuando el rabino (Sergio) Bergman cambió la estrofa del Himno Nacional y en lugar de "Libertad, Libertad, Libertad" puso "Seguridad, Seguridad, Seguridad". Fue una apropiación ilegítima, desde ya, pero de algún modo encarnó en parte de la sociedad", dice Barone, entrevistado por Radio Noticias.
Ese apoderamiento de ciertas consignas fue posible gracias a los medios hegemónicos. Ellos, asegura, fueron instalando esa serie de "verdades que parecen inamovibles y que atraviesan a buena parte de la sociedad que, sin darse cuenta, es hablada por los medios, como dice José Pablo Feinmann".
Malcom X.
Acusado de oficialista por los medios que construyen la agenda informativa en el país, Barone se defiende: "Lo importante es cómo utilizamos la palabra oficialismo. Hoy, oficialismo es algo despectivo y oposición es algo calificado, distinguido. Malcom X, en la década del '70, tenía una frase que decía que quien no está prevenido contra la sociedad mediática, corre el riesgo de amar al opresor y de odiar al oprimido. El oficialismo es aquel gobierno que, en democracia, es elegido por la gente. Con lo cual, no debería ser denigrante ser oficialista, sino un orgullo. Sin embargo, da más prestigio el opositor, porque parece más inteligente, rebelde, que no se somete a nada. Pero, ¿sabés dónde está la diferencia? Que, a veces, el opositor es oficialista de los poderes económicos, de los avisadores, de los patrones. Está bien que juzguen a 6,7,8 de oficialista. Ahora, ¿por qué no juzgan de oficialistas del establishment a los programas de otros conductores en los medios hegemónicos?"
El enfrentamiento del gobierno nacional con los grandes grupos de medios del país ha puesto sobre la mesa la discusión sobre la prensa y para Barone eso le vendrá muy buen a los periodistas. "A mí, que estoy en una edad avanzada del periodismo y de la vida, me reconforta pensar que puedo sentirme joven y producirme un cambio en mi mismo, porque estoy cansado de ser el periodista que fui y me gusta ser el que todavía no soy. Hay que evitar el anquilosamiento en antiguas teorías acerca del periodismo, de la independencia, de la objetividad, sin darnos cuenta que éramos delfines en un acuario, con un adiestrador que nos premiaba, que nos mimaba, cuando saltábamos para el público", sostiene.
Interesado como nunca en la temática, el filósofo acaba de terminar la lectura de un libro escrito en el año 1900, el cual ofrece una mirada descarnada del periodismo. "Es un libro de Karl Kraus, un periodista vienés, que, de algún modo, desmenuza al periodismo que construye calamidades y que, incluso, es capaz de inventar una guerra. Habla del periodismo de una manera tremenda y fue escrito hace cien años, cuando todavía no existía la tecnología, que ha hecho del periodismo un poder casi omnímodo", explica.
Ganadores.
El panelista de 6,7,8 sostiene que el periodismo trabaja para los ganadores, los que tienen el dinero y el poder. "El periodismo ha sido atrapado dentro de esas redes. ¿Cómo? Fácilmente: por el amor a su profesión, que lo hace vulnerable a la caricia; por el dinero; y por el premio que supone el ascenso social y profesional, en la medida que uno repite los conceptos de quienes lo mandan y lo editan. Esto ha ocurrido toda la vida con algunos rasgos de libertad individual, pero la mayoría fue vulnerable. Es más fácil para un trabajador de una empresa de armamento sentirse a salvo, porque cumple una tarea mecánica; que, para nosotros, sentirnos a salvo de nuestra responsabilidad, porque trabajamos con la inteligencia y las ideas. Por lo tanto no podemos desentendernos de nuestra responsabilidad por la obediencia debida. Hay que hacerse cargo ahora, y este es el tema que se está planteando", concluye.
"Lo posible conquistado"
Barone asegura tener objeciones, y muchas, contra el kirchnerismo. Pero considera que se está en una situación vulnerable y se corre el riesgo de perder "lo posible conquistado". En ese contexto, afirma, es necesario saber cuándo apoyar y cuándo hacer la crítica responsable. Es allí que, asegura, tienen sustento movilizaciones como las logradas por el 6,7,8 Facebook en Plaza de Mayo o el FPV en el estadio de Ferro. "Esas manifestaciones no se ven a menudo, salvo en las convocatorias de tinte anti-político, como las marchas contra la inseguridad", opina.

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