La presidenta dijo que el cambio de mando no afectará las tareas de ayuda; la armada destituyó al responsable de las alertas de tsunamis
Juntos, hicieron un llamado a la unidad nacional, cuando la tragedia que golpeó al país comienza a cobrarse otras víctimas, esta vez por el manejo de la crisis: ayer, la armada destituyó al jefe de la oficina encargada de disparar las alarmas de maremoto, por las fallas en prevenir el tsunami.
La destitución coincidió con la fuerte polémica generada por el número de víctimas fatales que causó el desastre: de los alrededor de 800 que se estimaron hasta hace poco, se pasó anteayer a los 279 identificados, cifra corregida ayer a 452. Esto, además de los innumerables desaparecidos, dos millones de damnificados y los daños materiales, estimados en por lo menos 8000 millones de dólares.
En medio de nuevos cuestionamientos por la reacción oficial tras el desastre, Bachelet y Piñera intercambiaron ayer información sobre la catástrofe y coordinaron el traspaso de mando del jueves 11, y garantizaron también la continuidad de las políticas de rescate en las zonas más afectadas. Anteayer, la mandataria estimó que el esfuerzo de reconstrucción del país demandará "de tres a cuatro años", es decir, casi todo el mandato de Piñera.
"Como dirigentes, nosotros tenemos la responsabilidad, con la población, de que el traspaso no altere en lo más mínimo el curso de la ayuda que está recibiendo", dijo Bachelet.
"Por eso, es fundamental que la gente sepa que los planes no se detienen. Los chilenos pueden estar tranquilos: la continuidad de la acción del Estado está garantizada", añadió, y anunció, junto al presidente electo, un cambio de mando "austero y sencillo".
Las coincidencias entre ambos se dieron en una jornada en la que tampoco hubo respiro: dos fuertes réplicas (de 6,8 y 6,6 grados en la escala de Richter) volvieron a sacudir la zona del Bío Bío, y otro sismo, de 4,9 grados, se sintió en las costas del Maule, las dos regiones más castigadas.
El presidente electo, quien solicitó un completo informe a Bachelet, reiteró que "hoy es tiempo de soluciones", y que más adelante "vendrá el tiempo de las evaluaciones".
Piñera también aceptó la oferta de ayuda hecha por el presidente de la Democracia Cristiana, Juan Carlos Latorre, en nombre de la Concertación. "Queremos compartir con la Concertación nuestro proyecto y programa para enfrentar esta catástrofe a partir del 11 de marzo", explicó el líder de centroderecha."Vamos a requerir la unidad, la buena voluntad y la colaboración de todos en beneficio de millones de chilenos que están sufriendo", dijo.
Piñera y Bachelet se reunieron también con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, quien comprometió un aporte de 10 millones de dólares al país.
Otro de los principales focos de conflicto ha sido el recuento de víctimas y desaparecidos, tarea que el gobierno optó por concentrar en la subsecretaría de Interior, luego de que la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), informara equivocadamente de un número superior de muertos. Según comentaron fuentes de gobierno a LA NACION, la directora de la Onemi, Carmen Fernández, no será ratificada en su cargo por Piñera. Al parecer, el error se dio por informes de duplicación de cifras desde las zonas afectadas.
La armada también decidió el cese en sus funciones del director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), Mariano Rojas, sindicado como el responsable de no haber emitido a tiempo la alerta de tsunami después del sismo del sábado.
La medida fue tomada por el comandante en jefe de la armada "con miras a restablecer la credibilidad y confianza" en el organismo.
El error costó numerosas vidas en las costas del Maule, Bío Bío y en la isla Robinson Crusoe, donde un equipo de rescate, equipado con perros entrenados y acompañados por una vidente, continuaba ayer la búsqueda de los siete desaparecidos que dejó el tsunami.



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