Propondrá hoy despenalizar el aborto en caso de violación, peligro para la madre e inviabilidad fetal
SANTIAGO, Chile.- Michelle Bachelet se puso como plazo hoy para enviar al Congreso uno de los proyectos de ley que más divide a los chilenos, ya que apunta al corazón de los valores de una sociedad tímidamente progresista, pero aún conservadora y mayoritariamente ligada a la Iglesia Católica.
Esta mañana, tras regresar de una gira por Costa Rica y Guatemala, la presidenta anunciará la propuesta del gobierno para legislar el aborto terapéutico, que en Chile y no más de cinco países en el mundo es sancionado como delito y con castigo punitivo en todos los casos.
El tema es tan tabú y candente que en diciembre le costó el cargo a Helia Molina, ex ministra de Salud y la primera que tuvo que abandonar el gabinete de Bachelet luego de declarar en una entrevista que "en todas las clínicas «cuicas» [de nivel alto] de este país, muchas de las familias más conservadoras han hecho abortar a sus hijas".
El presidente del Colegio Médico chileno, Enrique Paris, está invitado hoy a la ceremonia, y adelantó: "Sabemos que se va a solicitar la interrupción terapéutica del embarazo en tres casos: inviabilidad fetal, peligro para la vida de la madre y violación". La Argentina tiene desde 1921 establecido por ley que se permite el aborto para esos dos últimos casos.
Una novedad del proyecto chileno es que fue encargado al Servicio Nacional de la Mujer, para que su carácter tenga relación con los derechos de las mujeres. Ayer, la ministra Claudia Pascual estuvo hasta tarde en la casa de gobierno preparando el anuncio de hoy, sobre el cual dijo no podía referirse.
La tramitación de la norma también podría ser novedosa. La Democracia Cristiana, además de mostrar su desconfianza, pidió que se pueda votar por separado las tres causales, de manera de no comprometer políticamente al sector que tiene más diversidad de opiniones. "En los denominados temas valóricos, debe respetarse siempre los dictados de la propia conciencia", advirtió Ignacio Walker, presidente del partido.
El departamento de Ética del Colegio Médico estuvo de acuerdo con despenalizar en los dos primeros puntos. Explicó Paris: "En el tercero, de la violación, no hubo acuerdo ni recomendación oficial. Estamos separando las tres causales y haciendo una encuesta a nivel nacional para que los médicos opinen. La aplicaremos desde el lunes".
La violación como causal es la más complicada, porque muchas veces se trata de menores de edad y "generalmente ocurre en el ambiente familiar", dijo Enrique Paris. Como el embarazo suele ocultarse, "cuando la niña tiene posibilidad de hacer el aborto, el feto ya tiene mucho más de 12 semanas".
El 19 de enero pasado, el Congreso chileno realizó un foro sobre interrupción del embarazo. Ahí Paris explicó además que como Colegio Médico respetan la objeción de conciencia de sus afiliados, pero sugiere tener protocolos para atender de emergencia a una quien requiera un aborto terapéutico.
"Si en una institución no se puede practicar la interrupción del embarazo o un médico dice que no puede hacerlo, a la paciente hay que derivarla donde sí la puedan atender. Esto debe estar planificado", agregó, y pidió que, en la discusión que viene, se haga énfasis en los métodos anticonceptivos y de prevención del embarazo adolescente.
El otro punto que traerá controversia será la definición de cuándo comienza la vida. Paris comentó: "Mientras algunos médicos hablan de 12 semanas de embarazo, otros hablan de 14; hay también quienes sostienen que comienza cuando el espermatozoide se une con el óvulo; otros dicen que cuando está implantado en el endometrio y otros, cuando ya existe el sistema nervioso central; es una discusión potente".
Desde la cúpula de la Iglesia Católica chilena, además del bloque de derecha, se anunció oposición en distintos grados al proyecto de ley. Y también varias agrupaciones juveniles llamaron por redes sociales, con eslóganes como "No lleguemos tarde #porella" o "En Chile #Nadiesobra", a reunirse afuera de La Moneda hoy, a las 11.
El miércoles pasado, en tanto, la activista pro vida del grupo Proyecto Esperanza, Elizabeth Bunster, dijo desde Roma que había logrado conversar con el papa Francisco en una audiencia en el Vaticano para manifestarle su preocupación por lo que sucederá hoy en Santiago.
¿Por qué debería entonces Bachelet estar confiada en que sumará otro éxito a la reforma educativa, la electoral y la ley de convivencia de parejas del mismo sexo? Si Nueva Mayoría, el bloque gobernante, vota en el Congreso de forma unánime, tendría 69 votos de 120 diputados y 22 de 38 senadores (requieren el 50% más 1). Si llega a aprobar esta ley, Bachelet se anota otra promesa cumplida y se consagra como máquina político-legislativa.
Hasta 1989, cuando fue derogada por Pinochet, existió en Chile una norma de aborto terapéutico en el Código Sanitario. Desde 1991 en adelante, en el Parlamento ya se presentaron por lo menos 15 propuestas para legislar el tema.
La cifra real de abortos es por lo demás incierta. Mientras históricamente se sostiene que son más de 100.000 al año, una encuesta reciente del Melisa Institute los ubicó entre 13.553 y 18.071, lo que coincide con la estadística 2013 del Ministerio de Salud: 17.434 abortos atendidos en el sistema público. Estudios de dos universidades ponen también la media en 15.000 procedimientos al año, pero sugieren multiplicar ese número por siete al añadir los clandestinos.


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