Las versiones de peritos de la Policía expertos en levantamiento de rastros fueron aquellas en las que más énfasis pusieron los jueces y las partes. A la derecha, la fiscal Neli Rosas, quien considera a Alicia Bustos autora del homicidio por el que la mujer está siendo juzgada.
Ramón Donato Quiroz se llevó todos sus ahorros al campo cuando su familia lo vio por última vez en Azul el 31 de agosto del año pasado.
Según dos de sus nietos contaron ayer en el juicio que por el crimen de este hombre se está desarrollando en un Tribunal local, el empleado rural cuyo cadáver días después fuera hallado en el campo de Durañona donde trabajaba tenía unos 40.000 pesos.
Esa plata nunca fue encontrada en el marco de la investigación de este caso, hecho por el cual está presa y siendo juzgada en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul una mujer llamada Alicia Edith Bustos, quien para el tiempo en que este homicidio fue descubierto -septiembre del año pasado- era la amante de Quiroz.
Así como declararon ayer, en la segunda jornada de este proceso, familiares de la víctima, también lo hizo una hermana de la imputada.
Además, comparecieron varios policías que participaron en diferentes instancias de lo que fuera la investigación de este caso.
Entre los efectivos de seguridad que pasaron por la sala que está en el segundo piso de Tribunales, hubo quienes participaron en la detención de Bustos en una clínica de Rosario y otros que acudieron a la escena del crimen cuando el cadáver del trabajador azuleño fue hallado asesinado a balazos y en un avanzado estado de descomposición, en horas de la noche del 9 de septiembre del año pasado.
En total, fueron doce los testigos que le dieron forma a la segunda jornada de este proceso donde en representación del TOC 2 intervienen los jueces Alejandra Raverta, Gustavo Abudarham y Carlos Pagliere (h).
En este mismo juicio se está desempeñando como representante del Ministerio Público Fiscal la Dra. Neli Rosas y en nombre de la acusada, el defensor Oficial Martín Marcelli.
Tanto los jueces como las partes escucharon ayer en versiones de los testigos diferentes aspectos de lo que era el vínculo que mantenían la víctima y la acusada de matarlo, como así también esas otras cuestiones que estuvieron vinculadas con la investigación del caso por el que Bustos, de 52 años de edad, está siendo juzgada por el delito homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Versiones
Dos de los nietos de Quiroz, que tenía 65 años de edad cuando fue encontrado asesinado de dos balazos, se refirieron a diferentes cuestiones vinculadas con la vida de su abuelo.
Ellos fueron quienes les contaron a los jueces y a las partes que el trabajador rural se fue de Azul al campo de Durañona, en el Partido de Olavarría, donde trabajaba llevándose esos ahorros que eran suyos y consistían en una suma de aproximadamente 40.000 pesos, plata que nunca fue encontrada.
El nieto varón de la víctima fue quien también recordó que su abuelo tenía una carabina y que después se había comprado un revólver.
"Me había dicho que había estado amenazado de muerte", reveló el joven en la sala de debates al referirse a los motivos por los cuales su abuelo andaba armado.
Ese revólver calibre 22 que tenía Quiroz nunca fue encontrado, a pesar de varios rastrillajes que se hicieron en la escena del crimen y en zonas aledañas. La autopsia a la que el cuerpo fue sometido reveló que los disparos que presentaba, uno de ellos en su cabeza, eran provenientes de un arma de fuego de ese calibre.
Cuando personal policial realizó un relevamiento del interior de la casa del establecimiento "El Ñudo" donde asesinaron al azuleño, se encontró la caja en la que estaba ese revólver que nunca apareció y que, se presume, fue el arma empleada en el hecho.
Su nieto varón también contó ayer que el hombre se había ido de Azul el 31 de agosto y que días después tenía que regresar, ya que iba a comenzar a cobrar la jubilación, un trámite que nunca pudo completar porque en ese ínterin fue hallado asesinado.
Tanto este joven, como a continuación lo haría su hermana, les dijeron a los jueces que la esposa de Quiroz y abuela de ellos recibía amenazas y mensajes intimidatorios por teléfono.
La nieta del trabajador rural, en su testimonio, contó que ella se enteró un día de la relación extramatrimonial que su abuelo mantenía al revisar su teléfono celular y ver varios mensajes de una mujer llamada Alicia.
Y recordó, en otro tramo de su versión, que cuando quiso averiguar quién era la persona que había llamado a su abuela, descubrió que en ese celular con el que ella se comunicó saltó en el contestador el mismo nombre de mujer: "Alicia".
La joven -declaró- se enteró de la relación extramatrimonial que mantenía su abuelo aproximadamente un año antes a que el hombre fuera asesinado.
Y refirió también que últimamente, cada vez que Quiroz volvía a Azul desde el campo donde trabajaba, no lo hacía con el mejor humor, algo que asoció con ese vínculo que al parecer tenía previsto terminar justo para cuando fue asesinado.
Siguiendo con las versiones de familiares de los protagonistas de esta historia, cuando le tocó declarar a una hermana de Bustos sus dichos fueron totalmente distintos a los referidos por los nietos de Quiroz.
La mujer recordó que el trabajador rural y su hermana se habían conocido muchos años antes y que ese vínculo se inició porque su esposo era amigo de Quiroz.
También, sostuvo que años después su hermana le contó de la relación que mantenía con el trabajador rural que luego fuera asesinado.
Al trazar un perfil de la personalidad de la víctima, la hermana de la acusada de este asesinato la definió como "una persona agresiva". Y en ese contexto, recordó una ocasión en que vio a Alicia Edith Bustos "con varios moretones en los brazos de golpes de puño", aunque su hermana nunca le admitió que esas lesiones hayan sido producto de que su amante la golpeara.
Policías
Entre los siete policías que declararon ayer, hubo algunos que hicieron diferentes actuaciones cuando la investigación apuntaba a Bustos como la presunta autora del crimen.
En ese contexto, uno de los efectivos de seguridad recordó haber participado en una diligencia en un campo que está en Santa Fe, lugar donde se secuestraran elementos considerados de interés para la investigación.
Hubo otros que formaron parte de la comisión policial que detuviera a la mujer en una clínica de Rosario, días después a aquel 9 de septiembre del año pasado en que Quiroz fue hallado asesinado a balazos en la casa del establecimiento rural donde por aquel entonces trabajaba: un campo ubicado en el Cuartel X del Partido de Olavarría, en Durañona.
Dos especialistas de la Policía Científica en relevamiento de rastros fueron quienes con sus extensas versiones les acercaron más elementos del crimen a los jueces y a las partes.
Los dos, un hombre y una mujer, se encargaron de describir en detalle la escena con la que se encontraron aquel domingo en que, alertados por otro policía, concurrieron a la casa del campo.
Allí estaba, en un avanzado estado de descomposición que indicó que la muerte de Quiroz se produjo entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, el cadáver.
El cuerpo yacía sobre una cama. Estaba tapado con frazadas y con otro colchón, en el interior de una pieza.
Había manchas de sangre en cercanías al cadáver, que presentaba un balazo en la cabeza y otro en uno de sus hombros.
Además, según dijeron los especialistas en rastros, la casa tenía características que revelaban que en la previa a ese asesinato víctima y victimario habían protagonizado un enfrentamiento.
Proyectiles y vainas servidas completaban la escena, como así también un hacha y una puerta abollada, según contaron los peritos a los jueces y a las partes.
A esta altura, diferentes personas que han pasado por este juicio confirmaron que Quiroz y Bustos eran amantes. También, varias de ellas ubicaron a la mujer en el campo para el tiempo en que este crimen se produjo, más allá de que testigos directos del asesinato no hay.
Mientras tanto, y tal como ya lo anunció en su lineamiento, el defensor Oficial Martín Marcelli afirma que Alicia Bustos es ajena al crimen que se le imputa, en el marco de una estrategia en la que seguramente intentará probar que a Ramón Donato Quiroz lo mataron en ocasión de un robo cuyo botín consistió en esos 40.000 pesos que nunca aparecieron.
El dato
A diferencia con lo que ocurrió el lunes, ayer hubo familiares de la víctima de este asesinato que presenciaron el juicio. Entre ellos estuvo la esposa de Quiroz. Pero ella no pudo escuchar las versiones de los testigos que comparecieron en esta segunda jornada del debate, ya que se resolvió que estuviera afuera de la sala porque en principio había sido también citada como testigo y aún no se resolvió si será desistida. La mujer acercó un certificado médico que le impedía declarar por problemas psiquiátricos, según afirmó. El debate sigue hoy a partir de la hora nueve, informaron los jueces del TOC 2.
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