Por Jorge OviedoEl festejo del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810 muestra una colección de fallidos e improvisaciones. El decreto de necesidad y urgencia para transformar el feriado al 24 y crear a último momento un fin de semana "extralargo" es sólo una muestra y tal vez no sea la "frutilla del postre"
La reglamentación habitual exige que se hagan licitaciones o concursos públicos para los gastos superiores a $ 300.000, pero para los gastos de la Unidad Ejecutora de los festejos del Bicentenario, que depende de la Secretaría General de la Presidencia, el límite fue multiplicado nada menos que por cuatro.
En el trámite habitual, las compras directas por el llamado "trámite simplificado" no pueden superar los 75.000 pesos, pero también se multiplicó por cuatro y llegó a $ 300.000 por el decreto 259 que facilita los gastos por el festejo.
El "trámite simplificado" sólo puede aplicarse a las compras inferiores a 10.000 pesos, es decir, operaciones no demasiado relevantes. El trámite simplificado permite que incluso no se hagan públicas las compras y se limite mucho la competencia entre los oferentes, ya que se les pueden enviar invitaciones a participar "por cualquier medio". No obstante ello, varias convocatorias que parecen ajustarse a este mecanismo aparecieron en el sitio Web de la Secretaría General de la Presidencia.
Hasta ayer en la Secretaría General se estuvieron haciendo trámites para contratar el servicio de iluminación, de sonido, el catering, del escenario, la grabación de TV y sonido, todo utilizando el trámite excepcional, lo que permitió no hacer en ninguno de los casos licitaciones públicas.
En cambio para gastar sólo 185.437,13 pesos para que se construyan unos modernos y coquetos dormis en la Quinta de Olivos se debió hacer una licitación privada. Si hubieran tenido la excusa del Bicentenario podrían haberse hecho por contratación directa y simplificada.
Desde su creación también la Unidad Ejecutora estuvo exceptuada de los sistemas de control y restricción de ingreso y contratación de personal.
Javier Alberto Grosman es el director ejecutivo de la Unidad Ejecutora Bicentenario, que también integran el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, el secretario de Cultura, Jorge Coscia, y el presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer.
La colección de desaguisados en torno al festejo incluye.
- El 15 de diciembre de 2009 la presidenta Cristina Kirchner utilizó una cadena nacional para anunciar una serie de festejos especialmente dedicados al Bicentenario. En realidad, se trataba de una larga lista de festejos regionales que, en casi todos los casos, se realizan todos los años. Además, hubo enojos con algunas provincias porque la lista que mencionó la mandataria no incluyó algunos festejos importantes que se hacen anualmente, como la mendocina Fiesta de la Vendimia.
- El Gobierno no incluyó en la ley de presupuesto 2010 los recursos necesarios para solventar los festejos en varias jurisdicciones. Por ejemplo, el siete de abril último el jefe de Gabinete Aníbal Fernández debió recurrir a los superpoderes presupuestarios para modificar las partidas y darle en dinero necesario a la Cancillería para tres eventos que si algo son es previsibles: La Exposición Mundial de Shanghai, la Feria del Libro de Frankfurt -Bicentenario, XX Cumbre Iberoamericana y el Bicentenario de la Revolución de Mayo en el Exterior.
- Los aprestos de último minuto con la Expo Shanghai fueron todavía más. Para el pabellón argentino se terminó contratando a la organización china del evento para que lo diseñara, armara, montara y desmontara. Las invitaciones a las empresas argentinas para participar fueron cursadas con menos de dos meses de anticipación, dijeron algunos destinatarios. La inauguración la semana última se hizo sin presencia empresarial. El país no reservó a tiempo la fecha del 25 de mayo para que fuera el día del país en la Expo y celebrar el Bicentenario. La fecha se la quedó Eritrea. La celebración en el pabellón argentino made in China será el diez de junio.
- Anteayer en el Boletín Oficial con la decisión administrativa 236/2010 el jefe de Gabinete volvió a modificar el presupuesto. El argumento fue "resulta necesario modificar los créditos vigentes por compensación (...) a fin de posibilitar la realización de diversos eventos previstos en el marco del festejo del Bicentenario de la Revolución de Mayo".
En realidad, se trató de quitarle poco más de 16 millones de pesos a la Secretaría General, de quien depende, como se dijo la Unidad Ejecutora, que fue creada por decreto sin mucha anticipación: en octubre de 2009. En abril último se debió hacer una modificación legal retroactiva, porque la designación del director y de su gabinete no cumplía todas las formalidades. Ahora a la Secretaría General le quitaron los mencionados 16 millones para distribuirlos entre las secretarías de Cultura, los ministerios de Justicia y Trabajo y los estados mayores de las tres Fuerzas Armadas. Todo, para el Bicentenario. Extraño, porque la Unidad Ejecutora, según el decreto de creación debe "administrar los recursos asignados a la Conmemoración del Bicentenario de la revolución de Mayo 1810-2010 y efectuar la coordinación del diseño, la planificación y la ejecución de los programas de actividades y actos conmemorativos a desarrollarse con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo".
- El 18 de marzo último ya se había hecho una modificación presupuestaria para los mismos festejos asignando recursos a la Unidad Ejecutora, y otra se efectivizó el nueve de abril.





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