Una de las modificaciones que la Dirección de Vialidad Provincial realizó en los llamados a licitaciones del organismo fue la de comenzar a exigir que la maquinaria pesada que se utilice en las obras sea propiedad de la empresa y no alquilada. Esa modificación favoreció a la empresa donde trabaja de asesor el hijo del gobernador Oscar Mario Jorge pues, curiosamente, se comenzó a exigir equipos de pavimentación pesados, sobredimensionados, iguales a los que esa empresa había adquirido.
A esta modificación en las condiciones de las licitaciones se sumó una inexplicable eliminación para que Vialidad pueda controlar la existencia real y de funcionamiento de esas máquinas y su disponibilidad en la obra que se licita.
El caso emblemático fue, en las últimas licitaciones, la exigencia en propiedad de una recicladora de pavimento de 350 HP en la licitación de la Ruta 4 como la que, casualmente, tiene Jubete y nadie más en la provincia.
Esta fue una de las objeciones que la ingeniera Graciela Wagner realizó internamente en la Dirección de Vialidad antes de ser echada inexplicablemente de la Dirección de Estudio y Proyecto que encabezaba desde hacía quince años.
Wagner hizo notar que con una recicladora alquilada de 100 HP se podía cumplir perfectamente con los plazos de obra, permitiendo a más empresas presentarse y ahorrando el gasto de combustible que, con la de 350HP se inflaba artificialmente.
Así, en los hechos, la modificación de los pliegos exigiendo maquinaria en propiedad a las empresas sólo sirve para eliminar de entrada a muchas empresas pampeanas que se podrían presentar como oferentes, porque si se exige la propiedad de una máquina y luego no se verifica su ubicación y funcionamiento ni se exige su disponibilidad para la obra, todo aparece como una clara maniobra dirigida a favorecer a alguien y perjudicar a los demás.
Alquiladas.
Por eso llamó la atención de empresarios de la construcción que siguen con atención las licitaciones del gobierno que gana Jubete, que esta empresa alquile dos de las máquinas fundamentales para hacer el autódromo.
Por lo menos así se desprende de los carteles que ambas máquinas tienen colocados que indican que son propiedad de la empresa Sullair Alquileres cuyo teléfono aparece en el cartel. Se trata de dos palas retroexcavadoras marca Volvo y Deer que fueron fotografiadas días atrás en el campo que compró la provincia para hacer el autódromo.
La semana pasada, dos empresarios de la construcción hicieron notar esta situación a un periodista de LA ARENA. "No es que esté mal alquilar", aclararon. "Al contrario, el alquiler de máquinas es una de las formas que tienen las empresas, sobre todo las empresas pequeñas y medianas con intenciones de crecer, para encarar obras viales o civiles de alguna complejidad".
"Pero aparece como una contradicción que justo la empresa que se ve beneficiada con las exigencias de maquinaria propia que comenzaron a aparecer en los pliegos esté haciendo el autódromo con maquinaria alquilada".
Esto confirma, indicaron, que aún una empresa como Jubete debe recurrir al alquiler para hacer obras viales y de movimiento de suelos y no por eso se verá afectada la calidad ni el tiempo de realización de la obra.
En realidad, razonaron, que Jubete alquile las máquinas para hacer el autódromo, da por tierra con todos los argumentos que pudieran esgrimir los funcionarios de Vialidad para justificar esa inexplicable exigencia de maquinaria propia. El alquiler de estas dos máquinas es la mejor confirmación de que la propiedad de la maquinaria -algo que podría justificarse en algunos casos muy puntuales- es una exigencia totalmente artificial cuyo fin inconfesable es limitar el número de oferentes, eliminar competidoras pampeanas y favorecer a Jubete.

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