Sobrevivientes del campo de exterminio nazi y jefes de Estado pidieron que el mundo no olvide nunca el Holocausto
Sobrevivientes de Auschwitz y delegaciones de todo el mundo conmemoraron ayer, en el antiguo emplazamiento del campo de exterminio nazi, el 70° aniversario de su liberación, con un llamado a la comunidad internacional para que no olvide el Holocausto.
Varios líderes mundiales se reunieron con sobrevivientes del campo de concentración establecido en Polonia como parte del sistema nazi para exterminar a los judíos europeos. Entre quienes acompañaron a los sobrevivientes en una fecha tan significativa se encontraban los presidentes de Francia, François Hollande; Alemania, Joachim Gauck, y Ucrania, Petro Poroshenko, junto con el anfitrión, el jefe del Estado polaco, Bronislaw Komorowski. Estaban también los reyes de Holanda, Guillermo Alejandro y Máxima, y los de Bélgica, Felipe y Matilde.
El escenario de frío y nieve de la conmemoración debió ser similar al que encontraron las tropas del ejército soviético que llegaron hasta las puertas de Auschwitz-Birkenau el 27 de enero de 1945, cuando pusieron fin al cautiverio de miles de prisioneros abandonados a su suerte por los guardianes.
En su discurso, Komorowski recordó que Polonia se convirtió en "la depositaria de la memoria de Auschwitz-Birkenau y del Holocausto", símbolos ambos del "genocidio totalitario" y pidió al mundo que se esfuerce para evitar que una tragedia así pueda repetirse.
Pero fueron los testimonios de tres de los 300 sobrevivientes que asistieron a la ceremonia los más emotivos de todos.
La ex prisionera polaca Halina Birenbaum, actualmente residente en Israel, dijo en su intervención que el hecho de que Auschwitz hubiese podido existir durante cinco años demostraba "entonces que todo lo perverso es posible en nuestro mundo".
"Contra eso tenemos y tienen ustedes que luchar", les dijo a los líderes políticos antes de agradecer al museo de Auschwitz la conservación de los objetos y documentos que demuestran la barbarie que ella y otros cientos de miles de personas sufrieron durante su cautiverio.
"Actuar, no sólo recordar", afirmó, por su parte, el sobreviviente estadounidense Roman Kent. "Recordar sí, pero no sólo eso, también educar a las futuras generaciones para que entiendan lo que sucedió cuando se permitió que el odio se apoderase de todo. Hay que enseñar tolerancia y entendimiento, tanto en casa como en el colegio", pidió en su intervención. Kent describió la vida en el campo con unas palabras que quedarán para el recuerdo: "Un minuto en Auschwitz era como un día entero, y un día como una semana, y una semana como un mes. Una eternidad de horror".
PUTIN, AUSENTE
La ausencia más sonada ayer fue la del presidente ruso, Vladimir Putin, que acusó a las autoridades polacas de no haberlo invitado, a pesar de que fueron las tropas soviéticas las que liberaron el campo de exterminio.
Precisamente ayer, Putin recordó desde Moscú que "el fin a esa monstruosidad e implacable barbarie nazi lo puso precisamente el Ejército Rojo, que salvó del exterminio no sólo a los judíos, sino también a otros pueblos de Europa y del mundo".
Se estima que más de un millón de personas, en su mayoría judíos, murieron en Auschwitz y en el campo anexo, Birkenau, debido a las palizas, las cámaras de gas Zyjklon B, el hambre, el hacinamiento, el agotamiento y las enfermedades.

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