En la provincia, cerca de 200 familias fueron afectadas, de las cuales 16 corresponden a Capital.
En comunicaciones mantenidas con diferentes medios radiales, el director de Defensa Civil de la Provincia, Eulogio Márquez, indicó que a las 7 de la mañana de ayer el río llegó en Capital a los 7, 02 metros en el puerto local. "Si bien persisten las lluvias en los estados de Santa Catarina y de San Pablo (Brasil), se espera que en forma paulatina la crecida se estacione en los distintos puertos", señaló en tono optimista.
El funcionario indicó que de todas formas se continuaría en estado de alerta, "en especial porque hay en localidades en las que aún se están realizando evacuaciones. A ello debe sumarse que algunas familias prefieren autoevacuarse, tras asegurar sus pertenencias" (Ver más en página 11).
Entre los afectados contabilizados por la Provincia se encuentran los alojados en la Escuela Nº 299. "En total son 80 personas, asistidas en forma permanente desde el viernes por la noche. A esta cifra, se le deben sumar diez grupos familiares del barrio Santa Marta y otros dos del Virgen de los Dolores, que se autoevacuaron", indicó Márquez.
El Director de Defensa Civil agregó que a los números mencionados en el párrafo anterior "se le deben agregar los que habrían sido trasladados, ya que no se está trabajando en forma conjunta con el Municipio".
Por su parte, el director de Protección Civil y Gestión de Riesgo de la Municipalidad de Corrientes, Ricardo García, informó el estado de situación en la Capital frente al avance del río Paraná sobre las zonas ribereñas. Entre los barrios afectados, mencionó al Seminario, Itatí y Quinta Ferré. La situación se agrava ya que advirtió que varios vecinos se rehusaron a abandonar sus casas.
"La crecida se está prolongando y todavía no llegó al pico en la ciudad", señaló el funcionario, a lo que añadió que "tenemos evacuados en los barrios Seminario, Itatí y Quinta Ferré, donde conformamos un solo circuito y hace tres días funciona un centro de evacuados en la Capilla, en la primera barriada mencionada", afirmó.
Por otro lado, en el Itatí se improvisó una casilla comunitaria, donde se alojaron varias familias que se resisten a abandonar sus hogares por temor a los robos.
En el lugar, los ladrilleros fueron los más afectados, ya que por la inusitada crecida del Paraná perdieron toda su producción. En cada establecimiento familiar las pérdidas registradas fueron totales.
"Nosotros perdimos unos diez mil ladrillos, porque el agua llegó de sorpresa. No la esperábamos. Empezamos a quemar la producción, pero el río tapó todo. Nos quedamos sin nada", dijo José, un referente del sector.
El Municipio trabajó también en la reubicación de vecinos en otros barrios, como en el Virgen de los Dolores, Quilmes, Molina Punta y Galván. Además, muchos habitantes decidieron autoevacuarse, pero reciben permanentemente asistencia en materia de alimentos, abrigos y asistencia sanitaria.
Otra zona complicada es el Río Paraná, Santa Marta, bajo Tosquera, donde en la tarde del domingo comenzó a ingresar el agua a las calles. Como medida, se dispuso un centro de evacuados en el predio del ex regimiento de Santa Catalina.
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