Son 16 las sedes donde hay contenedores para dejar los artículos y están en distintos barrios de la ciudad. La principal es la del barrio Madariaga.
Según el subsecretario de Medioambiente, Diego Soto, la cantidad de vecinos de cada sector que se acerca a depositar los envases creció desde el momento en que la iniciativa fue puesta en marcha.
La medida fue diseñar para profundizar los cuidados y la concientización acerca del medioambiente, bajo el lema de "Reducir, Reciclar y Reutilizar". La misma consigna fue instalada con anterioridad en los colegios y escuelas de la ciudad.
El funcionario explicó que, en un primer momento, desde la Subsecretaría fomentaron el reciclado en las instituciones escolares, incentivando a chicos y a jóvenes a que participaran juntando los artículos plásticos mediante sorteos o premios.
Además, destacó que otro medio importante para lograr la gran cantidad de vecinos que se adhieren al movimiento son las charlas de sensibilización ambiental que realizan de manera constante.
Los cestos que fueron dispuestos en cada una de las delegaciones miden cerca de 1 metro por 1 metro de ancho, y de alto tienen 1 metro y medio. Están hechos con caños estructurales que se pueden desmontar y una bolsa plegable de gran resistencia, lo que logra que sean fáciles de transportar. "Actualmente, las botellas suelen rebasar el tope", apuntó Soto.
La sede central, la del barrio Madariaga, se encuentra sobre la avenida Ayacucho 3.600. En ese lugar hay una gran máquina compactadora con la que se realiza la reducción de los artículos a fardos de plástico, con la colaboración de varios operarios.
Las botellas recolectadas en las otras delegaciones también son trasladadas allí, aunque previamente se lleva adelante un preacopio.
Las expectativas que tiene la Subsecretaría de Medioambiente son "seguir creciendo y que la gente siga colaborando cada vez más".
ARTE CON PLÁSTICO
El subsecretario Soto también destacó que no sólo se enfardan los materiales depositados por los vecinos, sino que también se realizan piezas de arte con ellos. Aclaró que una vez a la semana una especialista en el rubro dicta charlas sobre el tema en la Delegación Madariaga, en las que explica las maneras en que se pueden aprovechar las botellas para realizar adornos o artículos de utilidad.
CRECIMIENTO
De acuerdo a los números manejados en la Subsecretaría de Medioambiente, en un principio se completan de 5 a 8 fardos de 50 kilos en la jornada de trabajo. Sin embargo, Soto afirma que durante los últimos meses la cifra aumentó, aunque no aproximó datos exactos.
Afirmó que "hubo una suma sustancial en la cantidad que se enfarda", así como un crecimiento en la conciencia ambiental de las personas.
"Debido a la gran cantidad que se junta, tuvimos que empezar a pasar más seguidamente por cada uno de los contenedores y eso demuestra el interés de la gente por la medida", añadió.
También destacó que la gente se acerca y pregunta acerca de cómo reciclar otros materiales, como vidrio o papel, lo que pone a la vista la necesidad de generar métodos para poder reutilizar esos materiales sin afectar al medioambiente.
Finalmente, el funcionario sentenció que "es un golpe enorme y positivo para la sociedad".
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