Las conclusiones surgen de estudios hechos por este diario que se vienen repitiendo desde mayo del año pasado.Hay un marcado deterioro en el poder de compra de los bolivarenses. Las segundas marcas subieron 5 por ciento más que las líderes. Una familia tipo necesita al menos $ 4.287,78 por mes sólo para comer.
El consumidor, sin otra alternativa más que pagar lo que los productos valen o sencillamente resignarse a la compra, sufre sin atenuantes el incremento recurrente de los precios que se ríen a carcajadas de las más sesudas opiniones de los economistas y de fracasados intentos de controles que, casi en ningún caso, han logrado frenar sus crecimientos.
Un análisis efectuado por este diario en el mes de mayo del presente año determinó que una familia tipo necesitaba, en Bolívar, $ 3.486 por mes sólo para comer. La canasta se integró entonces con artículos de primerísima necesidad, incluyendo algunos de aseo personal y de limpieza y excluyendo costos por servicios. La cifra surgió de elegir, luego de un relevamiento de precios hecho en tres supermercados locales, mercaderías de segundas marcas y marcando una brecha del 19 % para el caso de optar por las de primeras marcas, en cuyo caso la canasta ascendía a $ 4.177,20.
Estas cifras dejaron en claro un aumento del 50.8 por ciento anual, teniendo en cuenta un análisis también efectuado por La Mañana el 5 de mayo de 2012.
Acercándonos al final del 2013 volvimos a los mismos supermercados e investigamos el precio de los mismos productos relevados seis meses atrás, para descubrir incrementos prome-diados del orden del 18 % para los de marcas líderes y del 23 % en las segundas marcas (ver cuadros comparativos).
El promedio surge de la verificación de precios sobre 28 productos. Ellos son: carne, pan, pollo, papa blanca, zapallo anco, cebolla, batata, puré de tomates por 530 grs., duraznos en lata de 540 grs., harina triple cero por 500 grs., spaghetti por 500 grs., arroz por kilo, leche entera en sachet, yerba por un kilo, azúcar por un kilo, dulce de leche por medio kilo, manteca por 200 grs., mayonesa por 500 grs., arvejas secas por 300 grs., aceite de girasol por un litro, cacao por 300 grs., shampoo, jabón de tocador por unidad, desodorante en aerosol por 100 grs., detergente, jabón en polvo, papel higiénico por 6 unidades y agua mineral por 1,5 lts.
100 % Incremento de las papas en 6 meses
15.8 % Aumento máximo de la carne
CANASTA MAS CARA
Surge de este modo un dato relevante y curioso. Se ha producido un achicamiento de los márgenes entre artículos de primera y segunda calidad que suma al problema inflacionario un elemento más de preocupación. Siguiendo estos guarismos, aquella canasta básica elaborada hace seis meses pasaría a costar $ 4.929,09 (marcas líderes) y $ 4.287,78 (segundas marcas), reduciendo esa brecha del 19 al 14 por ciento.
A este fenómeno se añade otro descubierto en la recorrida por las góndolas: el achicamiento de los envases de algunos productos, motivo por el cual al incremento de precios, en algunos casos, hay que sumar al impacto las menores cantidades que se ofrecen de una forma un tanto velada, ya que en muchos casos se han eliminado directamente las presentaciones anteriores cambiándolas por las de menor gramaje. El fenómeno se observa, especialmente, en algunas marcas de galletitas.
ALGUNOS PRECIOS
La suba tan abrupta de precios en apenas 6 meses puede explicarse, según los datos de esta encuesta, por el impacto de algunos de ellos. Por caso el pan, experimentó aumentos que van desde el 49,87 % ($ 8 vs. $ 11,99) en el supermercado que menos aumentó hasta el 84,13 % registrado en el que más ajustó ($ 12,60 vs. $ 23,20).
Lo mismo sucede con los fideos y todos los derivados de la harina que, en el caso de la triple cero, por medio kilo, primera marca, sufrió aumentos de entre el 50 al 85 por ciento.
La papa blanca, que en mayo tenía un valor casi unificado de $ 5 hoy se consigue entre $ 9,80 y $ 10, lo que equivale a un incremento del 100 %.
El agua mineral, para idéntica marca y presentación registra aumentos de 51 %, 75,4 % y 124,8 % en los supermercados designados a los fines de este estudio como 1, 2 y 3 respectivamente.
Uno solo de los autoservicios relevados mantuvo el precio de la leche entera en sachet. Los otros dos, sin que haya habido aumentos a los tamberos, incremen-taron el precio en 11,6 % y 10,28 %.
Contrariamente a lo que se refleja en el comentario popular, la carne fue uno de los insumos que menos creció en Bolívar en los 6 meses vividos desde mayo. En el supermercado Nº 1, de $ 43,99 aumentó a $ 47 (6,8 %), en el Nº 2 se mantuvo el precio (de $ 48,99 a $ 49) y en el Nº 3 creció de $ 41 a $ 47,50 (15,8 %).
SALARIOS DERROTADOS
La batalla precios vs. salarios, al menos en Bolívar, parece estar definitivamente perdida. Salvadas rarísimas excepciones, ninguna negociación paritaria cerró pautas superiores al 30 por ciento anual de incremento en los sueldos y no son muchas las empresas que, aún así, pueden cumplir en tiempo y forma, apelando al recurso de la reducción de jornadas en muchos casos, al empleo informal y cayendo, casi irremediablemente muchas de ellas, en el endeudamiento ante AFIP por incumplimiento de las obligaciones derivadas de la seguridad social. Esas pautas de incrementos salariales, en Bolívar, se licuan en apenas la mitad del año, lo que marca una caída en términos reales de la capacidad de compra de entre un 20 y un 25 por ciento anual.
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