El ex intendente de Comodoro Rivadavia, Jorge Aubía, recordó ayer la figura de quien en su momento fuera el gobernador de la provincia de Santa Cruz con el que se enfrentó porque se buscaba impedir el ingreso de trabajadores petroleros de Chubut al norte santacruceño.
Más adelante dijo que su pérdida “es muy representativa porque se trata del primer presidente patagónico que además hizo muchas obras para la región y desde ese punto de vista, su partida resiente el futuro local”.
Recordó además que en más de una ocasión tuvo reuniones con Kirchner, representando a Carlos Maestro, de quien fue su vicegobernador entre 1991 y 1997. Allí conoció un poco más al político santacruceño.
Más tarde también entablaría contacto con Cristina Fernández, ya que ambos fueron diputados nacionales.
ADVERSARIO INTIMO
Sobre los albores de este nuevo siglo, los comodorenses recuerdan el conflicto que se suscitó entre trabajadores petroleros de Chubut y Santa Cruz, a partir de los exhaustivos controles que se llevaban a cabo en el puesto limítrofe Ramón Santos. Por entonces Aubía –ya intendente de Comodoro– polemizó con Kirchner.
“Recuerdo que fuimos al límite y yo le hice una denuncia en el INADI por discriminación. Ese movimiento fue gestado por la población, y sobre todo por los petroleros privados, porque en ese momento Kirchner estaba en contra de dejar pasar petroleros chubutenses a Santa Cruz”, acotó el político comodorense.
Otro momento a destacar por Aubía guarda relación con la lucha que significó para los gobernadores patagónicos el denominado Pacto Fiscal durante la Presidencia de Carlos Menem, donde se produjo la rebelión de un grupo de gobernadores sureños, encabezados por Néstor Kirchner.
“Fue un hombre que manejó muy bien el poder, un político de raza como se dice en la jerga; por eso me quedé muy sorprendido, creo que al igual que todos, por su repentina muerte”, reiteró Aubía, recordando además que luego de su última intervención médica había participado de un acto masivo en el Luna Park.
“Hablábamos con algunos amigos en común y me decían que él comía ensaladas, se cuidada, pero estaba permanentemente asediado y no recluido como lo indicaba su enfermedad, pero es que él era así y así murió; los políticos son locos…”, reflexionó el ex intendente.
Para el entrevistado, “el poder tiene un no sé qué, que apasiona, que va más allá de lo que cualquiera pueda decir sobre él. Era llamativa la pasión que le ponía a la política; en su casa no se hablaba de otra cosa que no fuera la política; creo que incluso más que sobre cómo andaban los chicos en el colegio”.
Aubía también consideró inoportuno que se hagan elucubraciones sobre el parecido de esta situación con la muerte de Juan Perón y la presidencia de Isabel Martínez. “No es ni parecida la situación. Isabel no era política; Perón la puso ahí porque no tenía otra, pero en el caso de Cristina es distinto: es una política de raza, la situación es diferente”.
“Ella va a seguir gobernando; claro que tendrá su gran dolor, pero como toda mujer que pierde a su marido y eso se verá reflejado en el gran vacío de volver a Olivos y no encontrarlo a él para que le pregunte cómo estuvo su día, o qué debe hacer o no”, concluyó Aubía.



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