El confuso episodio había concluido hacía dos horas, pero en el baño de una oficina de la Seccional Primera, Oscar Ochoa intentaba detener el sangrado de su nariz fracturada.
Todo se desató a las 16 de ayer, cuando Brenda Andino (18) se despertó "desnuda y mojada en una habitación oscura", según denunció luego en la comisaría. Acorde a su versión, había rendido un examen en el colegio Manuel Belgrano, y estando en la vereda, Oscar Ochoa paró en un auto, la subió a la fuerza y la llevó a su vivienda de Pichihuinca y Larrea (Villa Alonso Centro), donde la violó.
Siempre acorde a ese testimonio, la chica se levantó de la cama y fue hasta la casa lindera, donde funciona Radio Contacto. Allí pidió usar el teléfono y se comunicó con su madre, la cual llegó al poco tiempo y llamó a sus amigos y parientes (entre ellos a Luis Eugenio "Chechi" Andino, de 31 años), luego de que su hija le contara lo sucedido.
Escape.
Oscar Ochoa no estaba en su casa cuando comenzaron a destruirla, pero alertado por un conocido, a los pocos minutos pasó con su auto. "Iba despacito, y apenas lo vi le pegué una piña al vidrio", relató la tía de la presunta víctima a LA ARENA. Ella formó parte de la turba que se congregó en la calle Pichihuinca (que finalmente fue dispersada por la policía), y explicó que su sobrina había trabajado con el peluquero en su agencia de modelos, pero que había renunciado.
El también cantante de folclore huyó a toda velocidad en su Daewoo patente AJF 130, y fue seguido por "Chechi" Andino y un pariente suyo de apellido López, en un Chevrolet Corsa Weekend. Ambos vehículos protagonizaron una persecución que terminó en la avenida Belgrano casi Padre Buodo.
Paliza.
"Yo estaba parada, esperando que cambiara el semáforo, y él vino a toda velocidad y se subió a la vereda. Después hizo marcha atrás y me chocó a mí y a una moto, pero metió una rueda en un cantero y no pudo salir. Después vinieron los otros y lo mataron a golpes", dijo la propietaria de un Renault Megane.
Los agentes de la Seccional Primera escucharon los ruidos y salieron a la calle. Corrieron 50 metros, llegaron al lugar de los hechos y demoraron por la fuerza a los dos agresores. "Ochoa estaba muy lastimado y confundido, y no se quería bajar del auto. Tuve que abrir la puerta del acompañante y sacarlo a la rastra, porque no entendía nada", explicó a este medio el oficial que llevó al sangrante peluquero a la comisaría.
Cerca de las 20, los curiosos se habían marchado, pero frente a la comisaría se habían instalado familiares y parientes de Brenda Andino, a la espera de cualquier movimiento. Mientras los agentes limpiaban el reguero de sangre que dejó el coiffer, los agentes del Grupo Especial de Operaciones montaban dos guardias: una en la vivienda de Ochoa, y otra dentro de la seccional.
Sin lesiones.
Mientras tanto, este cronista se entrevistaba brevemente con Ochoa. Con un ojo completamente morado, la cara hinchada y una mano en su nariz, dijo respecto a la denuncia: "No pasó nada de nada".
Los investigadores judiciales y policiales consultados explicaron que, según el acusado, la joven Andino tenía las llaves de la casa ya que él mismo se las había dado. Además, dijeron que a la hora del supuesto abuso tres personas se cortaron el pelo con el denunciado, y que el médico forense que revisó y practicó el isopado a la presunta víctima no encontró lesiones más que un golpe leve en la espalda.
Al cierre de esta edición, Oscar Ochoa continuaba detenido por orden del fiscal Carlos Ordás, ya que, según expresó, "por ahora todo está en una nebulosa".
Sin lesionados
La moto derribada por la brusca maniobra de Ochoa y, más adelante, el Chevrolet Corsa de sus persecutores. El peluquero se dirigía a la comisaría, pero se vio encerrado y provocó un accidente triple que afortunadamente no dejó personas heridas. No pudo salir del auto a tiempo para evitar la paliza.
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