En abril de 2010 un grupo de personas carenciadas decidió tomar los terrenos ubicados en la zona cercana al barrio 17 de Agosto. Hoy a más de tres años época recorrió la zona y verificó un notable crecimiento en cantidad de habitantes y edificaciones.
De acuerdo a los datos aportados por los habitantes de la zona, decidieron ingresar al predio por la necesidad de vivienda y el alto costo de los alquileres.
Luego de padecer las consecuencias de las lluvias, el calor y otros tipos de dificultades manifestaron que no tendrían inconvenientes de pagar por esos terrenos ya que el lugar y la convivencia vecinal son óptimos.
Más allá de los problemas de índole climática, los vecinos realizaron varios reclamos. El principal es que no hay recolección de residuos.
“Estamos cansados de solicitar por escrito o de manera verbal la recolección de la basura o la colocación de un contenedor. Acá hay muchas criaturas y están expuestas a muchas enfermedades”, comentó a época Noelia, una mujer de 26 años que tiene cuatro hijos.
“Hace tres años que estamos solicitando el ingreso del camión recolector de basura en la calle Trento. Cuando comenzó la colocación de contenedores también comenzábamos a gestionar para que uno de esos se instale en el barrio”, aseguró la vecina.
Pese a los reclamos, hoy el panorama se presenta distinto a lo que fue aquel abril del 2010 cuando las estructuras de maderas y bolsas de nylon de color negro ganaban el predio del barrio 17 de Agosto.
Cintia de 29 y con cuatro hijos comentó que se sienten bien -con su familia - y esperan seguir en ese punto de la ciudad. “Junto a mi pareja decidimos ocupar estos terrenos porque no tenemos casa. Nosotros vivíamos en lo de mi suegra y con el crecimiento de mis hijos no podíamos seguir allí”, detalló Cintia, quien además comentó que a diferencia de muchas vecinas del asentamiento cuenta con un empleo.
Hoy en el asentamiento que se encuentra a metros del paralizado estadio de Boca Unidos están instaladas unas 300 familias -de las 30 iniciales-. Algunos decidieron realizar inclusive emprendimientos comerciales.
Tal es así, que el lugar se autoabastece de los negocios que funcionan en dicho espacio.
Se trata de una realidad distinta, que no sólo afecta a esta parte de la ciudad, sino también en Pirayuí, Quilmes y Galván, también con terrenos tomados hace 10 meses.
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