Aseguran que el Hospital de Río Grande está en una situación «caótica» nunca vista

ATSA y los médicos coincidieron que el estado por el que atraviesan los hospitales públicos nunca se vio antes y mientras que los primeros hablaron del «quiebre» de los nosocomios, los segundos dijeron que se trata de una situación «caótica». El Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria, pero desde el gremio recordaron que no existe ninguna medida de fuerza.
ATSA denunció que se trata de un «avasallamiento a una entidad gremial, en democracia», la decisión del Ministerio de Trabajo de dictar una conciliación obligatoria por lo que ocurre en los hospitales públicos, donde se han resentido las guardias porque el personal ha renunciado, voluntariamente, a dejar de cumplir horas extras.

«Esto es un total disparate, porque nosotros en esta oportunidad no hemos decretado ninguna medida de fuerza, lo único que hacemos es ser nexo entre la masa de trabajadores que ha renunciado a las horas extras y el Gobierno, para que este reclamo pueda ser atendido», dijo Alejandro Pérez, representantes del sindicato de la sanidad.

Ayer, los auxiliares de la salud pública lograron la adhesión de la Asociación de Profesionales Médicos, como una forma más de presión hacia las autoridades de Salud para que atiendan el reclamo de aumentar lo que se paga por la cobertura de guardias, salario que está por debajo del resto del escalafón de la administración pública.

ATSA y los médicos, coincidieron que el estado por el que atraviesan los hospitales públicos nunca se vio antes y mientras que los primeros hablaron del «quiebre» de los nosocomios, los segundos dijeron que se trata de una situación «caótica».

La posición de ATSA

El dirigente Alejandro Pérez dijo que la decisión del personal de renunciar a las horas extras en las guardias, es un derecho de cada uno de ellos y que ATSA resolvió respaldar porque «los agentes públicos no se pueden expresar públicamente, porque el Gobierno aplica un decreto de la dictadura que habla de esa prohibición».

«Ahora el Gobierno nos quiere amordazar a nosotros para acallar el descontento demostrado por los compañeros», dijo Pérez con relación a la Conciliación Obligatoria, que el gremio resolvió desconocer y denunciar, por cuanto jamás comunicó a la cartera de Trabajo el inicio de medida de fuerza alguna.

«Acá hay un mensaje claro de los trabajadores, que los funcionarios públicos no quieren escuchar» indicó Pérez, puntualizando que «esto así no se puede sostener más en el tiempo».

Al criticar la conciliación obligatoria resuelta por la cartera labora, Pérez dijo que «hay un avasallamiento hacia un sindicato en democracia, que lo único que hace es ser vocero de los trabajadores. Acá no existe ninguna medida de fuerza».

Respaldo de los profesionales

«El Hospital Regional de Río Grande atraviesa por una situación caótica nunca vista», sostuvo el doctor Jorge Carmassi, presidente de la Asociación de Profesionales Médicos, entidad que fijó su acompañamiento y adhesión a la decisión de los no profesionales de dejar de hacer horas extras en la cobertura de guardias.

El médico negó que la actitud que adoptaron enfermeros y auxiliares de la salud, represente una medida de fuerza ya que se trata de «un derecho personal que le asiste» y que comunicaron voluntariamente y en forma personal.

«El sector no profesionales dejó de ser auxiliar de la medicina, porque ya no va en el baúl del auto, sino que va en la butaca de al lado, por lo tanto, ahora son copilotos de éste sistema».

«Queda claro que con la decisión de tener el derecho a no tomar horas extras para trabajar, como es la de no hacer guardias cuando no están dentro de su horario laboral, hemos llegado a esta situación de caótica» del hospital dijo el doctor Carmassi.

COMITÉ DE CRISIS

Se conformó en el hospital un comité de crisis, donde profesionales y no profesionales donde cada uno expuso la viabilidad de sus servicios para seguir prestando la tarea que les compete.

Si esto sigue sin tener una solución, por parte de las autoridades del Ministerio de Salud, se estaría en la posibilidad de que en 48 horas no existan las condiciones adecuadas para la prestación del servicio dentro del hospital.

Como ejemplo de lo expuesto, Carmassi dijo que hay horas del día en que la terapia intensiva no puede funcionar porque no hay enfermeros que cumplan tareas en ese sector.

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