Este martes se realizó una inspección ocular en el lavadero de la avenida Uruguay de uno de los acusados y en la casa de la víctima. "Me cortaron las piernas", declaró José María Jamad, que denunció un "ensañamiento" policial con él.
Este martes se realizan las últimas diligencias en el juicio por el violento asalto a Hilda Palacios de Corredera, ocurrido el 28 de octubre del año pasado. El tribunal, integrado por los jueces Carlos Mattei, Daniel Ralli y Florencia Maza, dispuso que el próximo jueves desde las 16:30 horas se lean los alegatos de las partes.
Una inspección ocular se realizó en el lavadero de José María “El Mono” Jamad, uno de los acusados, ubicado sobre la Avenida Uruguay. Allí se encontraron las joyas, parte del botín. La otra inspección se realizó en el lugar del hecho, la casa de la calle Perú 936 que la víctima ocupaba hasta ese momento.
Los acusados son Jamad, Claudio Aguirre, Carlos Daniel Flores, y Fanny Martín, que tuvo una participación secundaria en el asalto. Las defensas las ejercen los abogados Omar Gebruers, Juan Carlos de la Vega, Gastón Gómez y Armando Agüero.
En la casa de la calle Perú donde ocurrió el hecho ya no vive la víctima, está alquilada. La mujer, después del violento asalto, no quiso quedarse más. Luego de las inspecciones, volvieron a la Ciudad Judicial para que Jamad declare y dé su versión de los hechos. Los otros acusados también tenían la posibilidad de hablar, aunque no lo ejercieron. Se pasó a un cuarto intermedio hasta el jueves.
"Soy totalmente inocente. No tengo necesidad ni soy una persona para andar cometiendo ese tipo de delitos", dijo Jamad, quien aseguró que hay un "ensañamiento" de la Policía, que lo involucró en el hecho.
"Comprendo a la señora, el calvario que vivió esa noche. Pero yo no estuve ahí", aseguró. Jamad dijo que no conocía a la víctima, aunque sí a Santiago Corredera, porque estaba al frente de la joyería. "Yo era una persona con objetivos, con un emprendimiento. Y me cortaron las piernas. Estoy en un lugar que no se lo deseo a nadie. Yo también he vivido un calvario, sin tener nada que ver", agregó, en relación a su detención desde el día siguiente al asalto.
Sobre la noche del asalto, aseguró que ese domingo lo pasó a buscar un amigo y se fue a comer un asado a Toay. Que estuvo allí hasta las 3 de la madrugada, y luego lo pasaron a buscar dos amigas. Contó que una de ella se quedó a dormir con él, pero que no lo dijo antes para que no se enterarse su novia. Aseguró que se fue a dormir a las 4. Además, negó que haya habido una contradicción de su pareja con su amigo porque con ella pasó la noche siguiente, el lunes. "Ese lunes, a las ocho, estaba arriba para abrir el lavadero. Ahi estuve de ocho a ocho", afirmó.
Jamad también atacó la declaración de una de las acusadas, Fanny Martín, quién señaló a los que habían participado del atraco y lo nombró ante los policías. "Nunca la vi en mi vida, no la conozco. No se por qué me involucran. Me marca a mí, pero no tengo necesidad ni soy una persona de hacer esas cosas", dijo.
Sobre el allanamiento en el lavadero, donde lo detuvo la policía, negó que se haya resistido. "Nunca me resistí. Si tenía marihuana, 200 gramos, para consumo, nunca comercialicé. No tenía por qué resistirme. Me llevaron a los palos directamente. Me fisuraron las costillas. No sé cuales el problema que tienen conmigo", insistió. Jamad manifestó que tres meses después de su detención, en las celdas de la Secccional Sexta, personal de la Brigada volvió a golpearlo porque tenían temor de que denunciase "la paliza que me habían pegado".
"La comprendo a la señora la noche que vivió. Pero yo no estuve ahí en ningun momento", completó. El fiscal y la querella prefirieron no realizar preguntas. Su defensor, Gastón Gómez, le pidió que confirmara que el pasado 1 de octubre tuvo que declarar en el Juzgado Federal por una causa por droga.

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