Tiene 19 años y entre los hechos que habría cometido se encuentran asaltos a mano armada, el ataque a tiros contra la casa de un primo policía y el más grave: haberle disparado a un agente de la Fuerza quien gracias al uso adecuado del chaleco antibalas resultó ileso.
Se trata de Brahian Aníbal Lencina, mejor conocido como “Kalú”, cuya captura estuvo a cargo del personal del área de Investigaciones de la comisaria Séptima correntina.
Según informaron a época fuentes cercanas a la aprehensión, la captura del muchacho se llevó a cabo cerca de las 23:30 del miércoles en momentos en que se desplazaba con un cómplice en una moto en Tierra del Fuego y Ricardo Gutiérrez. Allí fue rodeado por los cabos primero Dechat y Vera y no pudo ofrecer resistencia.
Luego fue conducido hasta la sede de la citada dependencia policial donde, curiosamente, horas más tarde se hicieron presentes sus familiares reclamando la libertad del joven que fue atrapado.
Inmediatamente agentes de la Policía de Alto Riesgo (PAR) acudieron a la seccional y reforzaron la guardia. Más tarde, en medio de un operativo de extrema seguridad, lo llevaron a otra comisaría.
Archiconocido
“Kalú” ganó notoriedad y prensa en los últimos meses luego de protagonizar distintos hechos delictivos de distinta envergadura que época fue reflejando en sus páginas.
En su edición del domingo 4 de agosto de 2013 se publicó que el maleante fue capturado luego de provocar la rotura de un móvil policial en el momento de lanzar piedras a un grupo de efectivos.
Todo había ocurrido a partir de disturbios en la vía pública y presuntas provocaciones del imputado hacia un efectivo que se hallaba en franco de servicio. Personal de la Dirección de Investigación Criminal (DIC) atrapó a Lencina en inmediaciones del cruce de las avenidas Iberá y IV Centenario del barrio Juan XXIII.
Durante el procedimiento otra vez el sujeto atacó a los policías y llegó a lastimar a uno de ellos en la mano. Por ese episodio de violencia el detenido afrontó una causa por “supuesto atentado, resistencia a la autoridad y daños a bienes del Estado”. Además existían previas acusaciones de robo, amenazas y lesiones.
Tentativa de homicidio
El martes 10 de septiembre del mismo año se produjo el hecho de mayor gravedad. Aquel día un agente fue blanco de un balazo disparado presuntamente por “Kalú” y que gracias al uso adecuado del chaleco antibalas resultó ileso.
El hecho se produjo en horas de la noche en el barrio Pío X de Capital. En el lugar un policía del Grupo de Apoyo Motorizado fue atacado a tiros por un malviviente al que terminaba de perseguir. Uno de los disparos, realizados a espalda del efectivo, impactó en el chaleco protector.
El sospechoso (Encina) circulaba en una motocicleta Honda CG Titán al toparse con policías que vía radial habían escuchado el pedido de interceptar a un sujeto que merodeaba la zona.
Cerca de la cancha de Libertad divisaron a “Kalú” e intentaron demorarlo. Pero el joven hizo caso omiso y aceleró.
La persecución se extendió hasta la intersección de pasaje Las Flores al 3000, casi Magallanes. Allí, el fugitivo entró a su vivienda.
Puesto que no había un delito concreto y tampoco solicitud de captura del sujeto, tras unos minutos la Policía comenzó a retirarse. Y fue en tal circunstancia que el sospechoso salió armado para comenzar a disparar contra los efectivos, al parecer con un revólver calibre .32. Uno de los proyectiles dio en el chaleco del cabo primero Miguel Ángel Montiel. De no ser por el protector hubiera resultado herido cerca de la columna vertebral. Su vida estuvo en peligro.
Pese a la magnitud de lo sucedido esa noche los mandos superiores decidieron que los efectivos abandonaran la zona para evitar un mal mayor. Recién al día siguiente a media mañana autoridades de la comisaría Duodécima, con apoyo de otras unidades, realizaron un allanamiento en la casa de “Kalú”. Obviamente no encontraron ni al joven como tampoco arma alguna. La causa iniciada ante el reciente episodio es por “supuesta tentativa de homicidio”.
Curiosamente el “muchacho” es primo de un efectivo que había sido detenido bajo sospechas de participar en hechos delictivos.
Dos en una semana
El martes 1 de octubre a la noche, un muchacho sufrió un asalto en el barrio Independencia. Dos “motochorros” a punta de pistola le robaron una Honda Wave. Uno de los maleantes, según datos de la Policía, habría sido Encina.
A la semana siguiente, “Kalú” buscó refugió tras una alocada carrera en moto iniciada en otro punto de la capital provincial.
Integrantes de la Patrulla Motorizada y una camioneta de la Patrulla de la comisaría Séptima fueron los blancos de una “lluvia” de piedras arrojadas en la zona de avenida del IV Centenario, pasaje Las Flores y calle Magallanes.
Minutos antes, un par de efectivos que hacían trabajos de prevención reconocieron al fugitivo que circulaba en una moto. Al tratar de interceptarlo, “Kalú” inició la fuga a alta velocidad mientras pedían apoyo a otros agentes.
Apenas entraron al sector denominado como “La Lata”, los efectivos comenzaron a ser agredidos desde distintos puntos. Les arrojaron piedras y objetos contundentes desde la oscuridad, uno de los cuales impactó en el parabrisas del móvil 926, astillándolo.
Por ello el operativo debió cesar. Una orden superior hizo que salieran de la zona las pocas patrullas que habían entrado. Así, como ya pasó una semana antes en el episodio casi calcado, el prófugo nuevamente se salió con la suya.
Contra un familiar
Finalmente, el domingo 24 de noviembre, el malviviente atacó a balazos la casa de su primo policía, el cabo apartado de la Fuerza de seguridad bajo sospechas de participar en un robo.
El caso se produjo entre las 2:30 y las 3 en un domicilio de las 32 Viviendas del barrio Juan XXIII, donde una mujer se salvó de no resultar herida al momento de estar junto a la puerta y escuchar una serie de detonaciones provenientes de la calle.
La mujer, de acuerdo al testimonio brindado ante efectivos de la comisaría Duodécima, señaló a “Kalú” como el responsable de los disparos, con la complicidad de otro sujeto junto al cual se movilizaban en una motocicleta.
El tiroteo habría sido motivado por una serie de diferencias personales entre el joven malviviente y su familiar policía.
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