Stanovnik desglosó la letra del Himno Nacional para recordar los valores de la patria. Destacó el compromiso para su construcción. “La democracia no se construye agudizando conflictos, sino concretando ideales de una verdadera amistad social”, expresó.
Cerca de las 10, la Banda de Música de la Policía presidió el ingreso de la comitiva oficial al histórico templo. Antes los funcionarios participaron de actividades protocolares en conmemoración del primer gobierno patrio.
Integrantes de las comunidades educativas religiosas como San José, Santa Teresita, Misericordia, Robineau, entre otros, participaron de la ceremonia. “El que gobierna, que se comporte como un servidor”, expresaron desde los parlantes durante la lectura del día, correspondiente al Evangelio según San Lucas.
Luego, el arzobispo brindó su mensaje, desglosando la letra del Himno Nacional Argentino.
“En la versión que se canta en los actos oficiales se destacan dos grandes valores: la libertad y la igualdad, a los cuales se les confiere un carácter sacro: ‘Oíd, mortales, el grito sagrado’. A ellos se podría añadir también el valor de la unidad, que aparece nombrado en las ‘Provincias unidas del Sud’. Estas se convierten, como lo señala la letra, en ‘trono dignísimo’ de los valores mencionados. Finalmente, el coro –que se inicia con el verso ‘Sean eternos los laureles’– coloca aquello ‘que supimos conseguir’, vale decir, la libertad y la igualdad, en términos de compromiso que no admite ninguna reducción: ‘coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir’”, expresó el prelado.
El arzobispo luego reflexionó “¿De qué gloria queremos vivir coronados?”. Stanovnik destacó “la tolerancia hacia el otro” como una dimensión fundamental de la libertad que “sólo puede crecer en el compartir”.
En línea con el pedido del Papa Francisco, el arzobispo insistió en mantener los buenos tratos. “La verdadera gloria que hace vivir y progresar es la que resulta de hombres capaces de dialogar con recta intención y buena voluntad para buscar consensos, con el único fin de servir al bien de nuestro pueblo”, indicó.
“La democracia no se construye agudizando conflictos, sino concretando ideales de una verdadera amistad social. Se hace cada vez más necesario generar contextos de encuentro y de diálogo que nos ayuden a salir de los desencuentros y polarizaciones, y nos permitan reconocernos hermanos y tratarnos bien unos a otros”, manifestó.
“En esto consiste vivir coronados de gloria, sobre todo para los que tenemos responsabilidades públicas, y luego para todos aquellos que las ejercen en la familia y en los diversos ámbitos de la sociedad”, sostuvo.


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