Asumió la intendencia ante el Concejo Deliberante. Dijo que trabajará por los humildes, los chicos y la tercera edad. Convocó a la juventud a colaborar con su gestión. Aseguró que su administración será "horizontal" y que tomará decisiones "por consenso".
Dos minutos después de las diez y veinte de la mañana, en un colmado recinto de sesiones del Concejo Deliberante, Carlos Fernando Arroyo, el histórico ex director de la Escuela Media 2, se convirtió ayer en el sexto intendente de General Pueyrredon desde el retorno de la democracia.
Arroyo, que recibió el diploma de su nombramiento de manos de su hija Virginia y después de que lo presentara su viejo compañero de ruta, el ahora presidente del Concejo Deliberante Guillermo Sáenz Saralegui, se comprometió a orientar su gestión a la cuestión social.
"Soy remiso a los largos discursos, prefiero los comunicados breves y concretos, pero en esta ocasión, lamentablemente porque hace calor y somos muchos, voy a tener que extenderme en algunas consideraciones porque es importante transmitir, no sólo a ustedes sino también a toda la ciudadanía que en este momento nos puede escuchar o ver por los medios, cuál es el proyecto de gobierno y cuál es la orientación que vamos a dar a nuestra administración a partir de este momento", dijo Arroyo, pero de todos modos su mensaje no se extendió más de 15 minutos.
"Superado este largo, interminable año de competencias políticas, creo que llegó el momento de trabajar. Pero ¿de trabajar para qué? ¿Para juntar más dinero? No. Voy a trabajar para mejorar la condición de los humildes. Voy a luchar por mejorar todo lo que está mal y que impide en este momento, y durante años ha ocurrido así, que nuestra juventud tenga horizontes de grandeza", prometió.
Cuatro veces lo interrumpieron para aplaudirlo. Una de ellas fue cuando habló de los valores. "Estamos asistiendo, no sólo en Mar del Plata sino en el mundo, a una sociedad de consumo deshumanizada que ha perdido su fe en Dios y en los valores. Yo, afortunadamente, no me sumo a ese mundo. Así sea el último mohicano, creo en los valores. Creo que sobre eso debemos trabajar para convencer a toda la ciudadanía de General Pueyrredon que más importante que tener es ser", reflexionó.
"Administración horizontal"
El flamante intendente dio indicios de cómo prevé gobernar y de cómo piensa la relación con el Concejo. "La administración va a ser horizontal. Quiere decir que vamos a consultar permanentemente a todos los señores concejales de todos los partidos políticos. Quiero un gobierno de consenso, no de ideas que se le ocurran al intendente o a cualquier otro funcionario. Aquí las cosas se van a resolver por consenso, como cabe en un sistema democrático. Tal vez no consigamos unanimidad, pero por lo menos una mayoría apreciable", distinguió.
"Ganar una votación por un voto no es un triunfo", acotó enseguida en referencia a las votaciones del cuerpo legislativo, donde los concejales de partidos que integran la alianza que lo llevó al gobierno municipal, Cambiemos, serán 12 de los 24 y tendrán a su favor el voto doble del presidente en caso de empate. "Esto es lo que debemos evitar a toda costa. Tenemos que tratar de que el consenso nos lleve hacia los acuerdos, hacia los sistemas democráticos, hacia el respeto a la opinión del otro", señaló, y mencionó que si se gana una votación por un voto significa que "queda mucha gente que no está de acuerdo".
Arroyo, que asume con la ciudad al tope del ranking de desocupación, advirtió que "la cuestión laboral" es "grave doblemente en General Pueyrredon" por razones "cíclicas, geográficas e históricas".
"Todas las administraciones, con mayor o menor suerte, han luchado contra esta situación. Nosotros también lo vamos a hacer, pero hemos incluido una innovación muy importante, que es la creación de una secretaría que va a trabajar sobre microemprendimientos, sobre economía social y sobre empleo", destacó.
Sin nombrarlo, le agradeció a Héctor "Toti" Flores, ex compañero en la fórmula presidencial de Elisa Carrió, por tener "la presteza de aceptar el cargo como secretario de esta actividad". Y enseguida se puso a tono con el discurso del nuevo presidente, Mauricio Macri: "Vamos a trabajar para llegar a aquel principio básico de la pobreza cero".
A lo largo del discurso mantuvo presente su preocupación por lo social. "No quiero ver más escuelas rancho, no quiero ver más alumnos sin calefacción, no quiero ver más chicos sin vacunas, sucios o mal alimentados, y menos aún abusados", dijo. Y enseguida añadió: "Para eso hay dos caminos. Uno: combatir la pobreza. Y dos: educar. Hay que entenderlo: la educación es el arma que nos va a liberar de todos nuestros males".
Aprovechó entonces para enunciar su concepción de la lucha contra la inseguridad: "Téngalo muy en claro: no vamos a asegurar o cambiar la seguridad con uniformes, con vehículos blindados, con más armamento... sí lo vamos a lograr con escuelas, generando lugares donde nuestros chiquitos, desde la más pequeña edad, ya internalicen normas de convivencia, internalicen normas de respeto al otro. Esto es fundamental. Es necesario que todos trabajemos juntos para lograr ese objetivo, y a eso los convoco".
Consideró clave la alimentación de los menores. "Porque también debemos comenzar a pensar no sólo en el hoy, en el dentro de un rato o en el mañana, sino en las futuras generaciones", dijo. "Y eso va a depender, en gran medida, de la alimentación que tengan los chicos desde su concepción en el seno materno hasta que lleguen a los 6 años de edad como mínimo. Todos los médicos saben que eso es así", agregó.
Fondos a lo social
"Vamos a destinar toda la parte que podamos del presupuesto a la educación, al trabajo y al bienestar social. Las cuestiones sociales son las que nos van traer la seguridad por añadidura", analizó.
Reclamó además una "consideración especial por la tercera edad. "Durante años he visto cómo a nuestros mayores se los pone a un costado, en muchos casos como si fueran objetos en desuso. Eso violenta mi espíritu, me subleva, me hace pensar qué ignorantes que somos", lanzó. Y se preguntó "cómo podemos dejar la experiencia acumulada durante años y no aprovecharla".
Como había insistido en su campaña, se manifestó en contra de que los mayores deban realizar largas colas "con grados bajo cero o temperaturas de 40 grados" para conseguir un antibiótico o lo que necesiten "para que puedan continuar sus últimos años normalmente".
Pareció abrevar en el discurso peronista cuando aseguró: "La juventud que tenemos es maravillosa". Pero pronto le sacó cualquier carga ideológica: "Yo, como docente, lo he experimentado, lo he vivido, he convivido con jóvenes. Son muchísimo más ricos en capacidad y en conocimiento de lo que en general la clase adulta cree. El tema es saber conducirlos, el tema es saber marcarles el camino, por eso yo públicamente llamo a la juventud de Mar del Plata a colaborar con esta administración, a colaborar en todo sentido".
Anticipó que los jóvenes "van a colaborar en las universidades, van a colaborar en las escuelas secundarias, en las primarias, en todas partes", y que incluso va a llamar "a los boy scouts".




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