En los estudios de Radio Brisas, el precandidato a intendente por la interna del frente Cambiemos, Carlos Fernando Arroyo, sostuvo que quiere ser intendente de Mar del Plata para devolverle algo de todo lo que le dio la ciudad, y aclaró que “no soy socio de Baragiola, compito con ella pero tengo otra forma de ver las cosas”. Además, remarcó “se puede ser honesto en la política”, y aseveró que “los que dicen que van a solucionar la inseguridad en un día están mintiendo”.
El edil indicó que “con Vilma tocamos música diferente, no soy socio de Baragiola, compito con ella. Respeto mucho su trabajo pero tengo otra forma de ver las cosas. Respondo a una formación distinta y tengo mi historia que es muy complicada y rara”.
De ganar la interna el 9 de agosto adelantó que “se integrarán las listas, esa es la base que tiene el acuerdo. El día 10 me veo rezando para que todo salga bien, para que gane el que mejor le corresponda a la Nación, mi suerte personal no es lo importante, me puedo jubilar sin problemas porque no necesito de la política, le pido a Dios que haga lo mejor para la política”.
En este contexto, dejó en claro que “se puede ser honesto en la política, no hay problema en ser honesto el tema es que hay que decir la verdad no hay que prometer pavadas y sobre todas las cosas hay que ser humilde”.
El precandidato se refirió el tema de inseguridad donde dejó en claro que “es lamentable todo lo que esta ocurriendo pero cualquier candidato que diga que va a solucionar este problema en un día miente porque es una cuestión cultural de base”.
Arroyo consideró que “hay un desgaste en la ética, y en los ejemplos que recibieron miles de personas. Todo lo que se hace a nivel social tiene consecuencias. Para solucionar esto hay que hacer muchas cosas, primero una política coherente que controle las cosas que se hacen en la municipalidad y en la provincia. La política tiene que ser nacional porque si las fronteras están abiertas no sirve de nada”.
En esta línea, indicó que “en las municipalidades tendría que haber policías municipales no como la que hizo Pulti, tiene que ser con más instrucción. Además, hay que atacar la cuestión social, educar a todos, que los chiquitos coman como tienen que comer, solucionar el tema de vivienda y dar trabajo porque el trabajo es dignidad”.
En cuanto al tránsito en Mar del Plata, el ex director de Tránsito sostuvo que en la actualidad “con la cantidad de vehículos que hay tenemos que tomar medidas drásticas. Hay que poner penas severas para el exceso de velocidad y para el que pasa un semáforo en rojo. También hay que buscar una forma de transporte más rápida, más barata y efectiva para que la gente no use el auto para trabajar”.
Consultado por qué quiere ser intendente dijo que “quiero ser intendente por el amor a Mar del Plata, uno en la vida tiene que ser agradecido, Tengo una deuda con esta ciudad que me dio todo, y con Argentina que me dio un título. Tengo que darle algo al país de todo lo que me dio”.
Al respecto, precisó que “quiero dejar dos cosas: una cadena de jardines de primera infancia para que los chiquitos no sufran, y tengan todo hasta los 5 o 6 años. Y otra cosa es hacer un gran geriátrico para la tercera edad, no como los de ahora que son tristes. Sino un lugar donde los abuelos puedan reunirse para jugar a las cartas, para hacer deportes, bailar y conseguir una novia. Todo en planta baja y con mucho verde”.
El concejal de Agrupación Atlántica explicó que se decidió por acompañar a Mauricio Macri a nivel nacional porque “queríamos unirnos a un partido nacional para conseguir algo para la ciudad. Hablé con todo el mundo pero lo más seguro para que me ayuden a resolver los problemas fue el ingeniero Macri”.
“En Mar del Plata hay que resolver si o sí el tema del puerto porque el dragado fue una mentira. El problema no está resuelto y en cualquier momento se tapará todo de arena. También queremos hacer un cordón fruti hortícola porque tenemos las mejores tierras de la argentina”.
Arroyo destacó por otro lado el cariño que le tienen los jóvenes. “Me tiene aprecio porque a la juventud siempre la escucho, el chico sabe que el que le pone limite esta realizando un acto de amor porque poner límites es un acto de amor. Le he puesto muchos limites a mis alumnos y cuando me los cruzo es una expresión de cariño”.
Cuando era director de la Escuela Media Número 2, recordó que “al chico que tenia un problema lo llevaba a mi despacho y sacaba a toda la gente. Porque un chico confía en una sola persona y me sacaba el cargo de director. Y le hablaba como si fuésemos iguales”.
Por último, en referencia a cómo es en el día a día contó que “las reuniones multitudinarias no me gustan, no me gusta la fama, me gusta estar a solas en lugares donde la naturaleza se expresa porque uno esta más cerca de Dios”, y consideró que “cuando estas en medio de la multitud te sentís muy solo porque miras y no conoces a nadie”.


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