El diputado del Peronismo Federal, Francisco de Narváez, afirmó que los argentinos están hartos de los Kirchner y de su forma de gobernar. En una suerte de sondeo para preparar el terreno de una posible candidatura presidencial, el vencedor de Néstor Kirchner en Buenos Aires comenzó a recorrer el país, del cual sostuvo que estará mejor a partir del 10 de diciembre de 2011, cuando el matrimonio presidencial ya no esté.
-Con todo este clima de conflicto que generaron las últimas medidas del Gobierno, ¿cómo advierte que será el futuro del país en los últimos años de la gestión de Cristina Kirchner?
-La forma de gobernar de los Kirchner se termina con ellos y los argentinos estamos hartos de ver cómo el Gobierno se pelea todos los días inventando enemigos muy lejos de serlo; podemos pensar distinto pero jamás seríamos enemigos de un presidente. Éstos van a ser dos años en los que vamos a trabajar intensamente para ocuparnos de los problemas verdaderos: la inflación, la inseguridad, la falta de empleo y tratar de ir acotando esta locura de los Kirchner de pelearse todas las mañanas; a mí no me van a encontrar en esa pelea.
-Usted lo dice porque sufrió los ataques durante la campaña...
-En realidad a quien se quiso victimizar fue a la gente que quería un cambio y nosotros pudimos representar ese cambio, no era que se atacaba a Francisco de Narváez, sino a una nueva forma de hacer política que ellos claramente no comprenden y no comparten. Pero no hay nada que detenga la voluntad de cambio de los argentinos. No solamente de Buenos Aires, sino de todo el país.
-¿Considera que el Gobierno tomó las medidas adecuadas para frenar la inflación?
-El Gobierno hace mucho que sabía que íbamos a un proceso de inflación alta, por eso decidieron romper el Indec para no medirla y ya es un problema de la señora Presidenta. Cuando la inflación va camino al 30 por ciento, no es un problema del ministro de Economía, sino de la Presidenta y no veo la disposición de generar políticas de control de la inflación sabiendo que a quienes más perjudica es a los más pobres, a los que menos tienen, a los que viven de un salario, a veces de una changa.
-Boudou dijo que el Fondo del Bicentenario ayudará a mermar la inflación, ¿comparte esta visión?
-Creo que el ministro no entiende nada de economía, sólo así puedo explicar o entender una declaración de esa naturaleza.
-¿Los argentinos podemos vivir mejor?
-No tenga dudas, vamos a vivir mejor, esto va a ser a partir del 10 de diciembre del 2011.
-¿Cuál es la agenda parlamentaria que va a plantear la oposición?
-La que se está planteando en estos días: la reforma del Consejo de la Magistratura, mayor distribución del impuesto al cheque, una reformulación del Presupuesto y otras leyes que nosotros hemos presentado, más otras que vamos a presentar en el ámbito de la seguridad y del trabajo: el empleo joven, la reinversión de las utilidades para un beneficio tributario para las pequeñas y medianas empresas, para poner a la Argentina en un sendero de trabajo y de progreso.
-La división que sufre el Acuerdo Cívico ¿puede afectar el consenso parlamentario que logró la oposición?
-No; y creo que en los temas centrales hay plena convicción y vocación de tener posiciones consensuadas. Pero no me corresponde a mí evaluar si el Acuerdo Cívico y Social está pasando por su mejor o peor momento, ya bastante tengo para explicar lo que tenemos en el justicialismo.
-¿La solución de los conflictos del justicialismo llegará con las internas?
-Debe pasar por las internas, siempre he sostenido en mi corta vida política, en los últimos cuatro años, que las candidaturas deben surgir de un proceso de internas. Eso es lo que le da transparencia a la conducción y lo que legitimiza la representación.
-¿Comparte lo que dicen de que aunque es apresurado hablar del 2011, no se llega a advertir una alternativa consolidada en la oposición para enfrentarse al oficialismo?
-No lo creo, estamos dando en la justa medida, ni demasiado ni poco, a partir de diciembre que asumieron los nuevos representantes, la primera acción del Gobierno fue imponer un decreto de necesidad y urgencia y el Congreso claramente, la oposición, dijo ‘así no es’, inclusive con aval de la Justicia. Ahora hay límites y controles que el kirchnerismo no puede evitar.




Comentá la nota