Por Martín DinataleDos Argentinas se asomarán en los próximos días. Nuevamente se verá el desfile eterno de las antinomias que nos persigue desde hace un tiempo: El país del kirchnerismo y el resto. Ya casi no quedan resquicios para el diálogo y los acuerdos.
La Presidenta recibirá mañana a Hugo Chávez. El presidente bolivariano cerrará convenios comerciales, recibirá un premio en una universidad de periodismo y dará clases a Cristina Kirchner sobre las formas y métodos para acorralar a la prensa, como ocurre en Venezuela. Gran momento para Chávez: hace menos de 24 horas acaban de impedir la salida de los dos diarios más importantes de la Argentina en una copia fiel de su manual práctico para controlar medios. Del otro lado habrá otra Argentina: un amplio grupo de diputados del radicalismo, la izquierda, el macrismo, el peronismo disidente y el socialismo se reunirá para presentar una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por los bloqueos a Clarín y LA NACION. También exigirán el juicio político y la interpelación a la ministra de Seguridad Nilda Garré por no cumplir con el Código Procesal Penal e impedir los bloqueos a los diarios.
La campaña electoral de Salta ingresa en su recta final. El domingo 10 de abril se define allí el nuevo gobernador. Como es ritual de Cristina Kirchner en los últimos tiempos viajará hoy mismo a Salta para apoyar al gobernador Juan Manuel Urtubey que pelea por su reelección. La Presidenta llega para inaugurar la ampliación de la planta de Cerámica Alberdi con Urtubey. No estará allí más que tres horas. Suficiente tiempo para hacer campaña y poder mezclar su papel de Presidenta con el de jefa del PJ. La maquinaria electoral está en marcha. El Gobierno tiene encuestas que lo favorecen a Urtubey. La Casa Rosada necesita ganar en Salta para seguir con su raid de trofeos en el interior.
El Tribunal Electoral Provincial de Chubut seguirá con el conteo de votos en Comodoro Rivadavia y dará a conocer hoy su fallo sobre la mesa 1038 que tiene un pedido de nulidad del Frente para la Victoria y la UCR. El gobernador Das Neves insiste en que no hubo fraude. Los números de las urnas que se conocieron los últimos días no le ayudan mucho. Hay dos Argentinas en Chubut que seguramente saldrán muy dañadas de esta batalla electoral en que se sumergieron.
En medio de este turbulento escenario político llegan a Buenos Aires dos hombres de la política internacional: el presidente de la república Checa Vaclav Klaus y el canciller italiano Franco Frattini. Ambos tienen interés por la Argentina. Se reunirán con la presidenta Cristina Kirchner y seguramente ambos se podrán hacer similares preguntas: ¿Cuál es la Argentina real? ¿La que mencionan los diarios que se busca censurar o aquel esplendoroso país que pregona el Gobierno? ¿Cuáles son las cifras de la pobreza real o de inflación verdadera? ¿Las que se leen en el Indec o las que aparecen en consultoras privadas? ¿A quiénes representa la Presidenta: a los peronistas de Salta o a los hombres de a pie? ¿Quién garantiza en la Argentina la libre circulación: un grupo de gremialistas, un Gobierno ausente o la Constitución? Preguntas inevitables para un extranjero que llega a Buenos Aires y perplejo observa a dos países en un mismo país. A la Argentina de las antinomias.




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