La Argentina volvió a frenar el ingreso de calzados desde Brasil

Empresarios brasileños denunciaron que hay 3,4 millones de pares de calzados esperando autorización para ingresar a la Argentina. La partida equivale a u$s 34 millones
La Argentina volvió a atrasar la liberación de licencias de importación de calzados brasileños más allá del plazo de 60 días admitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Abicalzados, que representa a los fabricantes de Brasil, calcula que el sector acumula el volumen récord de 3,4 millones de pares aguardando autorización para ingresar en la Argentina, algunos desde hace más de 120 días, valuados en u$s 33,9 millones.

El director ejecutivo de la entidad, Heitor Klein, pide al gobierno brasileño represalias contra las importaciones de productos del país vecino para acelerar las liberaciones. Según Klein, el problema es cíclico y la situación había mejorado en abril, después de la imposición del régimen de licencias no automáticas para el ingreso de autos argentinos en Brasil, pero luego volvieron a aumentar los atrasos. “Estamos enviando informes semanales al ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio (MDIC) desde marzo”, afirmó.

El gobierno brasileño dijo que el plazo promedio para la concesión de licencias de importación de calzados de parte de la Argentina es de 75 días y que hay trámites que duran hasta un año, pero solo en casos puntuales. Sin embargo, según Abicalzados, el mayor volumen de productos (2,4 millones de pares) espera entre 91 y 120 días para ser liberado. En total, los 3,4 millones de pares frenados corresponden a poco más de 50% de los 6,7 millones de pares embarcados efectivamente al mercado argentino entre enero y agosto, por un total de u$s 122 millones.

Klein estimó que la falta de medidas más enérgicas frente a los atrasos se explica porque Brasilia no quiere crear un problema a la presidenta Cristina Kirchner en las vísperas de las elecciones presidenciales de octubre. De enero a agosto, Argentina acumula un déficit de u$s 3.700 millones en la balanza comercial con Brasil y el gobierno es más “sensible” a las presiones de la industria local en períodos electorales, comentó el ejecutivo.

La reciente desvalorización del real ante el dólar tiende a aumentar el rigor argentino con las importaciones provenientes de Brasil. Como la estabilidad entre peso y dólar es uno de los pocos instrumentos que Argentina dispone para frenar la escalada inflacionaria, el margen para llevar adelante una desvalorización del peso que acompañe al real es pequeño. Este mes, el Banco Central argentino intervino con fuerza en el mercado de cambio para mantener estable la cotización. Sin mover la moneda, la alternativa de Argentina para impedir que aumente el déficit con Brasil es limitar las importaciones.

En 2008, Brasil exportó 18,5 millones de pares de zapatos a Argentina por u$s 192,9 millones y el año siguiente Abicalzados cerró un acuerdo con la Cámara de Industria de Calzados del país vecino, evaluado por ambos gobiernos, estableciendo una cuota anual de 15 millones de pares hasta final de 2011, lo que equivale a cerca de 13% del mercado argentino. Después de eso, los embarques retrocedieron a 12,9 millones de pares y u$s 142,4 millones en 2009 y subieron a 14,1 millones de pares y u$s 167,3 millones el año pasado.

“Estamos cumpliendo nuestra parte, pero Argentina no está cumpliendo la ley de la OMC”, afirmó Klein. Según el ejecutivo, las dificultades impuestas por los argentinos buscan forzar la instalación de industrias de zapatos en el país, y en el ritmo actual, las exportaciones de 2011 no llegarán “ni cerca” de la cuota.

Según Abicalzados, desde 2008 la participación de Brasil en las importaciones de calzados de Argentina cayó de 59,7% a 52,3% (hasta agosto). El espacio lo ganaron productos asiáticos, especialmente chinos. Pero el problema no termina ahí. Después del vencimiento de la actual cuota, según afirman productores brasileños radicados en el vecino país, los argentinos intentarán bajar el techo a 12 millones de pares anuales. Un fabricante que actúa en la provincia de Buenos Aires, dijo que China podría ser la más beneficiada si aumenta el rigor hacia Brasil.

Con superávit comercial entre Argentina y el país asiático, debido a las compras chinas de soja en 2011, de alrededor de u$s 5.000 millones, el gobierno de Pekín presiona a la Argentina a agilizar el proceso de licencia de sus productos, cuya liberación demora más que en el caso brasileño. Las encomiendas de calzados provenientes del Extremo Oriente se liberan después de una espera promedio de seis meses.

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