El próximo año no será uno más para la política exterior del país, y por eso la presidenta Cristina Kirchner se propuso como la meta central de su estrategia diplomática avanzar todo lo posible en una solución pacífica al histórico conflicto con Gran Bretaña por la soberanía de las islas. El 2 de abril se cumplirán 30 años de la guerra
Una parte de la estrategia que buscará desplegar la Argentinase dará en la Unión Europea. Algo de ello le transmitieron el vicepresidente Amado Boudou y el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, al presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, en su breve paso por la Argentina. Le pidieron que haga gestiones para instar a Londres al diálogo en el marco de la carta de las Naciones Unidas y le reclamaron que en 2013, cuando se revise el Tratado de Lisboa que dio lugar a la Unión Europea, se objete la decisión de contemplar a las Islas Malvinas bajo jurisdicción británica.
"Queremos que la Unión Europea reconozca la disputa de soberanía de las Islas Malvinas entre la Argentinay el Reino Unido", afirmó Domínguez luego del encuentro con Buzek.
A su vez, la otra parte de ese objetivo ya fue desplegado por la Cancillería en Montevideo el martes pasado, con la decisión de obligar al Mercosur a bloquear el ingreso de buques con bandera malvinense en todos los puertos de los países miembros.
La resolución del bloque regional causó un profundo malestar en el Foreign Office, que ve con preocupación el tema, ya que Gran Bretaña deberá reforzar su apoyo logístico a los malvinenses en caso de quedar aislados.
"Londres jamás se esperó el efecto del bloqueo del Mercosur, y eso fue todo un logro", comentó entusiasmado un funcionario de la Cancillería que participó de las negociaciones en la cumbre de Montevideo. El bloqueo naval fue un duro golpe para la diplomacia británica, a tal punto que el ministro para América Latina del Foreign Office, Jeremy Browne, se comunicó con los gobiernos de Uruguay, Brasil y Paraguay para manifestarles la "decepción" de su país y el malestar ante una "política de hostigamiento" e "intimidación", tal como comentó Browne en la prensa de Uruguay.
Pero la estrategia dela Casa Rosadano terminará allí. Cristina Kirchner además dejó entrever que próximamente designará un embajador en Londres, sede vacante desde 2008 cuando se jubiló Federico Mirré, en una señal de malestar con Londres.
Sin embargo, existen otros posibles escenarios de la embestida diplomática que se propone desplegarla Presidenta para sus objetivos de 2012 en las Malvinas.
Fuentes calificadas del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino y del gobierno chileno de Sebastián Piñera le ratificaron a un matutino porteño que en la Cumbre del Mercosur hubo una fuerte presión del gobierno argentino hacia el canciller de Chile, Alfredo Moreno, para que ese país se sume al bloqueo a las Malvinas.
Argentina reclamó un gesto de Chile similar al de los países del Mercosur: instrumentar la cancelación de los dos vuelos semanales que van de Punta Arenas a las Islas Malvinas. Esto forma parte de la amenaza que Cristina Kirchner hizo pública en las Naciones Unidas, al advertir que Argentina podría cancelar la escala en Río Gallegos que dos veces por mes hacen los vuelos chilenos que van a las islas del Atlántico Sur.
No obstante, un funcionario chileno expresó de manera escueta: "Entendimos que no era el momento y la forma", además de admitir las presiones que sufrió el canciller Moreno y la negativa que éste expuso.
Según conjeturan funcionarios chilenos, cuando la Casa Rosada vio que la postura de Piñera era inflexible decidió prohibir los vuelos de LAN Argentina a Santiago de Chile y San Pablo, que salen desde el Aeroparque porteño. Aunque el tema será discutido seguramente en la visita que el 27 de enero hará Cristina Kirchner a Piñera, en Santiago.





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