Argentina 2001, Grecia 2011

Por: Roberto Lavagna.

La mayor crisis argentina ocurrió en 2001. En 1998, Argentina entró en recesión. Un importante déficit fiscal, una suba de la deuda pública que debía ser renovada mensualmente y un tipo de cambio fijo por ley, con un dólar que no respetaba la productividad de la economía. Consecuencia: desempleo, desaliento de la inversión y atraso social.

En diciembre de 2001 caía el Gobierno, con caos en las calles, más de 30 muertos, el default desordenado, un gran vacío político y una devaluación que desató la inflación. El PBI argentino había acumulado una caída de más del 20%, la desocupación y la pobreza alcanzaron niveles récords. Los gobernantes argentinos y el FMI habían fracasado.

Hay similitudes y diferencias con la Grecia actual. Diferencias: en Grecia la moneda fija no es una ley interna, es un acuerdo internacional. El default no se ha producido, lo que permite pensar no en una reestructuración con quita, sino en otros métodos menos costosos e igualmente eficientes de reestructuración de deudas soberanas. La situación social es mejor.

Lamentablemente, lo que se asemeja mucho son las recetas de salida. ¿Tres años más de recesión? ¿No estarán el FMI, Alemania y el Banco Central Europeo confundiendo –como algunos de ellos lo hicieron en Argentina entre 1999 y 2001– una crisis de solvencia con una crisis de liquidez? La pérdida de competitividad sistémica de una economía no se arregla con más préstamos y, por ende, con más deuda, mientras el Producto Bruto se reduce y la población se empobrece.

La realidad le está explotando en las manos al gobierno griego y a toda Europa. El equilibrio fiscal no avanza, la producción sigue cayendo, el desempleo es feroz, los fondos salen de los bancos y del país y por supuesto en ese marco la competitividad empeora. Papandreou cometió el mismo error que De la Rúa. El FMI no cambió en nada sustancial, salvo que ahora el grueso de su cartera de préstamos está en países desarrollados: Grecia, Portugal, Irlanda y no en Brasil, Turquía y Argentina como era en el momento en que reestructuramos la deuda (2005).

Grecia tiene, y ya es inocultable, una crisis de solvencia y no simplemente de liquidez. No se arregla con más plata. Se arregla con un cambio total de enfoque en la política económica como la que Argentina hizo entre 2002 y 2005.

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