¿Relleno Sanitario? No, ¡¡basural a cielo abierto!!

¿Relleno Sanitario? No, ¡¡basural a cielo abierto!!

Toneladas de basura literalmente arrojadas a cielo abierto y a tierra descubierta. Así está hoy el llamado relleno sanitario Eco Azul, que de relleno y de sanitario tiene muy poco, por no decir nada. 

Es que los residuos no se cubren y la tierra no se protege, incumpliendo los dos requisitos fundamentales en todo sistema de relleno sanitario. Recorrer el predio no es tarea fácil.

Se camina por donde se puede porque los desperdicios invaden anárquicamente cualquier espacio que va quedando vacío. Hoy la basura ya no se tira en celdas -cavas protegidas por una membrana impermeabilizante- sino directamente sobre el terreno sin ninguna protección. Montañas y montañas de residuos que no se clasifican, no se tratan, no se compactan y no se tapan lo convierten lisa y llanamente en un basural a cielo abierto. Las imágenes tomadas por este diario en una recorrida realizada el último viernes, hablan por sí solas.

EL DATO:

La semana pasada el relleno sanitario comenzó a estar bajo la órbita de la Dirección de Intervenciones Urbanas -dependiente de la Secretaría de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos-. Así, el responsable ahora de Eco Azul es Marcelo Carrizo. En lo que hace a presupuesto, el relleno tuvo en 2014 una partida de 2.701.930,74 pesos y este año se le destinarán 2.859.536,45, un 5,84 por ciento más que el año anterior.

Montañas y montañas de basura arrojadas a un costado de la calle principal del relleno sanitario, en lo que no es ni fue lugar para tirar residuos. Atrás, el galpón que cuando se diseñó el reseño, se pensó para instalar la planta de separación y reciclado.

En el sector del predio donde se construyeron las primeras celdas para depositar la basura, ya ni siquiera quedan caminos internos que permitan realizar las tareas operativas propias de todo relleno. Las calles -donde tampoco hay protección para evitar la contaminación de las napas- están cubiertas de bolsas, líquido lixiviado, animales muertos, que impiden cualquier tipo de paso.

 Los residuos llegan al relleno en los camiones recolectores y son arrojados en la entrada, en plena calle principal. Los “recicladores” revisan las bolsas -sin protección alguna ya que no tienen guantes ni calzado especial ni ropa adecuada- y separan lo que les sirve. Esa es la tarea que se hace en las plantas de separación y clasificación, que son instancias intermedias que permiten recuperar residuos para su posterior reciclaje. El Ejecutivo de Azul recibió financiamiento en 2013 para la instalación de una planta de este tipo, y en la página web del municipio se hace mención a su funcionamiento, pero la foto habla por sí sola. Es así como se separan y reciclan los residuos en Azul.

Después que los recicladores revisan las bolsas de basura, un camión pala las recoge, las carga en un camión volcador y de ahí las lleva para su disposición final. Esa disposición final en Eco Azul se hace, en realidad, arrojando los residuos donde encuentren lugar disponible, sobre la tierra sin ningún tipo de protección. No hay hoy por hoy el más mínimo cuidado para impedir que los líquidos lixiviados que desprende la basura penetren en las napas de agua contaminándolas. Los residuos tampoco son compactados, como deberían serlo. Pero claro, ¿para qué se los va a compactar si tampoco se los cubre para que no queden a cielo abierto?.

La descomposición de la basura produce un líquido llamado lixiviado que genera distintos componentes contaminantes. Para que éste no pase a las napas, los residuos deben ser colocados sobre una membrana especial que impide su penetración. En la foto puede observarse claramente cómo los líquidos flotan en la tierra libre de toda protección. Hay que tener en cuenta además que en todo relleno sanitario que funciona como tal, los lixiviados se recolectan con un sistema de drenaje que desemboca en unas piletas construidas para tratarlos. En Eco Azul, sin embargo, no hay pileta y mucho menos tratamiento.

 Metros y metros del predio en el que funciona el relleno sanitario cubiertos de residuos sin clasificar, sin tratar, sin compactar y sin tapar, lo que lo convierte lisa y llanamente en un basural a cielo abierto, esos que tanto desde el gobierno nacional como provincial están tratando de erradicar en todo el país. Y en este punto llega a resultar tragicómico aquel spot del gobierno municipal solicitando a la comunidad de Azul que separe los residuos domiciliarios, cuando el ejemplo que él mismo da con el estado en el que tiene al relleno está lejos de toda lógica.

Las patas de liebre que llegan al relleno, provenientes de EFASA, también son desparramadas en cualquier lugar del predio. Como se puede ver, ni siquiera se toma la precaución de embolsarlas. Así como salen del frigorífico van a parar a Eco Azul. Con el calor agobiante de los últimos días, su descomposición es más rápida de lo habitual, con lo que eso impacta en el medio ambiente.

UNA NOTA AL OPDS

En junio del año pasado, los concejales del Frente Amplio Unen, Frente para la Victoria Néstor Kirchner y Peronistas Sin Fronteras presentaron una nota ante el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible -OPDS-, por el estado en el que se encuentra EcoAzul -además de URECA de Cacharí y el basural a cielo abierto de Chillar-.

Lo que hicieron fue solicitarle al ingeniero Hugo Bilbao -titular del OPDS- que intervenga en virtud del “extremo desorden y precariedad” en el manejo del tratamiento de los residuos en el Partido de Azul.

Pidieron que el Organismo instrumentase una urgente inspección y fiscalización para evaluar el funcionamiento y que, a partir de esto, se adoptasen medidas para su saneamiento y normalización, como así también que se proyecte su sostenibilidad a futuro.

Además, en esa nota marcaron una serie de falencias como la falta de celdas (cavas donde se deposita la basura), inexistencia de membranas que impidan que los líquidos lixiviados que desprende la basura -altamente contaminantes- se filtre a las napas; falta de tratamiento de esos líquidos; entre otras tantas cosas.

Los concejales afirmaron en la nota que “todo esto pone claramente en evidencia que no se estarían aplicando las exigencias mínimas estipuladas en la legislación vigente en la materia, que tienen por finalidad dar un destino adecuado a los residuos” y que se estaban “generando severos riesgos para la salud de los seres vivos y la contaminación de los recursos naturales”.

Lo que se supo es que unos meses después de que la nota ingresara al OPDS, personal especializado llegó al relleno e hizo una rápida -muy rápida- inspección ocular del lugar. Las conclusiones no fueron dadas a conocer oficialmente a los medios y, a juzgar por cómo sigue empeorando el relleno, tampoco le debe haber hecho observaciones al Ejecutivo municipal.

 “OPTIMIZACIÓN DEL ECO AZUL” (¿?)

Ingresando a la página web del municipio de Azul (www.azul.gov.ar), en la sección de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos se hace mención a la “Optimización del Eco Azul”. Allí, entre otras cuestiones se explica que “la planta de tratamiento de residuos se encuentra destinada a minimizar los impactos negativos en el ambiente de la basura producida a diario en toda la ciudad”. Las fotos de esta nota hablan por sí solas…

Al detallar las incorporaciones, menciona la adquisición de un topador -dicho sea de paso y para sumar un aporte, por tratarse de la página oficial del municipio podrían revisar las faltas de ortografía del texto subido a la web- por un aporte no reintegrable de Nación; dos camiones con caja volcadora, adquiridos por una operatoria de compra de maquinaria para la planta EcoAzul, Cacharí y Chillar, mediante un convenio firmado con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

En otro de los párrafos, se explica que “el mismo convenio le permitió además al Gobierno Municipal contar con otro camión y con una pala cargadora, una planta clasificadora de residuos que procesa tres toneladas de residuos por hora y una chipeadora de ramas”.

De la chipeadora -que es una máquina para cortar ramas- lo que se sabe es que está tirada, desarmada y también a “cielo abierto” en un terreno del Parque Industrial II. De la planta que “procesa tres toneladas de residuos por hora” tal vez esté ubicada en otro predio, porque en el relleno sanitario brilla por su ausencia.

Lo último que se explica en la página oficial del municipio es que “las compras fueron realizadas mediante licitaciones públicas sustanciadas en diciembre de 2013 por un monto de unos 4.922.000 pesos en concepto de toda esta maquinaria” y por un aporte no reintegrable del gobierno nacional.

 QUÉ ES UN RELLENO Y CÓMO DEBE FUNCIONAR

Un relleno sanitario es un sistema destinado a la disposición final de residuos sólidos urbanos, que tiene múltiples medidas para reducir los problemas generados por los basurales a cielo abierto.

A medida que se va colocando la basura en las celdas -cavas que deben estar cubiertas por una membrana inferior que impida la penetración de líquidos contaminantes-, se compacta con máquinas y se cubre con una capa de tierra y otros materiales para, posteriormente, depositar otra capa de basura y así sucesivamente hasta que la celda se da por saturada.

Esta técnica lo que busca es minimizar los perjuicios al medio ambiente, controlando los efectos potenciales de contaminación mediante el tratamiento de los líquidos y gases que produce la basura al descomponerse.

Por definición, cabe mencionar que la descomposición de la basura produce un líquido conocido como lixiviado que genera distintos componentes contaminantes. El mismo debe recolectarse por medio de un sistema de drenajes construidos en la base del relleno, que desemboca en las piletas de lixiviados construidas en el predio.

A su vez, para realizar un adecuado control de la generación y migración de los gases generados por la descomposición de los residuos, se construye un sistema de venteo colocado en diferentes puntos del relleno sanitario para que los mismos sean evacuados.

Esta es la explicación que los especialistas en la materia dan sobre lo que es y cómo debe funcionar un relleno sanitario que se precie de tal.

 ¿Y LA PLANTA DE SEPARACIÓN Y RECICLADO?

La página que en Internet tiene el Observatorio Nacional para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos -dependiente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación- informa que de enero a septiembre de 2013 ese organismo realizó una inversión en 72 proyectos GIRSU -Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos- por un total de 147.346.588,90 pesos.

Menciona las provincias y detalla cada uno de los municipios que recibió financiamiento (aunque no puntualiza el monto). Y ahí, aparece Azul.

Como se ve en la imagen, bajo el título “Proyectos financiados en 2013”, se indica que se dio asistencia financiera a la Municipalidad de Azul para la “Instalación de una planta de separación y reciclado”.

Hoy, un año y medio después, la mencionada planta no existe y tampoco hay miras de que esté en los planes del gobierno municipal hacerla. Al menos eso es lo que se ve cuando se recorre el relleno. Es más, el galpón que alguna vez fue pensado para instalar esa planta (esto fue durante la gestión anterior, que tampoco la puso en práctica nunca) está casi en ruinas e inhabilitado.

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