Se aquietan las protestas y la actividad política

Los festejos del Bicentenario no sólo marcarán un impasse de tipo patriótico en nuestra provincia, sino que además les pondrán un paréntesis a las marchas y los reclamos. Tal el caso de los autoconvocados que siguen de paro.
La actividad política por excelencia se muestra relegada por estas horas y sometida al imperio de lo que son los festejos del Bicentenario. Mucha fue la atención que el gobierno de Cristina Kirchner le impuso a esta festividad, nacionalizándola de manera sostenida, al punto que el próximo 25 de Mayo el acto celebratorio en nuestra provincia estará presidido por el vicegobernador Regino Amado, y no por su titular José Alperovich, quien tiene previsto viajar a Buenos Aires para participar de los festejos programados por la Nación.

Más allá de que en nuestra provincia los movimientos políticos se concentran más en el propio oficialismo que en la oposición, existen situaciones que tal vez tienen un carácter rutinario pero que disparan interpretaciones muy particulares, dependiendo las mismas del lugar de donde éstas provengan. Así por ejemplo, el nuevo encuentro entre el Gobernador y el ex vicegobernador Fernando Arturo Juri, producido el viernes pasado, no sólo sella el acercamiento público que se produjo entre estos dos dirigentes, sino que además deja entrever que se pautan acciones políticas con visión de futuro.

El largo feriado parece oportuno para que los múltiples conflictos que se desataron en los últimos tiempos tengan un impasse. De todos modos, en el inicio de la corta semana que se viene, con seguridad se reactivarán algunos, como el de los autoconvocados que parece extenderse en el tiempo de manera interminable.

La envergadura que fue tomando el desencuentro entre el Gobierno y ese sector de trabajadores de la Salud, llegó mucho más lejos de los que se suponía, al punto que la sindicalización de autoconvocados parece una realidad, gestándose un precedente de rebelión de las bases con sus sindicados, lo que puede poner en jaque a los gremios. De ahí la falta de consenso que mantienen "los rebeldes" con la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) y la Asociación de Médicos Empleados (AME).

Hasta aquí, el ministro de Salud de nuestra provincia, Pablo Yedlin, no sólo debe atender las cuestiones vinculadas con la gestión que le compete, sino también el conflicto del que participan trabajaron que ingresaron a la Administración Pública de la mano de su antecesor, el actual ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur. Una herencia para nada envidiable, ya que "los platos" rotos corren hoy por cuenta del titular de esa cartera en Tucumán.

Esa situación no deja de ser tenida en cuenta en el seno del alperovismo, pero como la lealtad es parte de gestión, nada trasciende sobre el particular.

No le va en zaga, el disconformismo social que produjo el incremento de las dietas de los legisladores, no por la suba propiamente dicha, sino por los porcentajes, ya que se ubicaron por encima del 50 por ciento. Tal vez no fue el momento oportuno para concretar tal acomodamiento "dietístico" que hasta estaría justificado. Es obvio que tras de esta "movida" otros cuerpos legislativos, como los Concejos Deliberantes, hicieron escuchar sus reclamos en igual sentido, aunque nada lograron hasta el momento.

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