La organización, que atiende a unos 60 chicos y adolescentes, no tuvo respuestas de las cartas documento enviadas.
Así lo informó ayer la actual presidenta de la institución, Griselda Bazán, quien aseguró que lo único que le resta en la actualidad es canalizar todos los reclamos por la prensa, dado que ni el director de OSEP, Julio Prieto, ni la Gobernadora de la provincia, le contestaron las notas que enviaron. Y en el caso del director de la obra social se trató directamente de cartas documento en las que se requería que se cumplieran las leyes y decretos vinculados con la atención médica que deben recibir los discapacitados motrices en la provincia de Catamarca.
"Nuestros chicos tienen los mismos derechos que el resto de los chicos de la provincia", alegó Bazán en una conferencia de prensa que brindó ayer en la sede de la institución. La ex titular de la institución, Fabiana Arias, señaló por su parte que "los proveedores que tiene OSEP no quieren entregar los elementos porque la obra social tiene atrasos en los pagos".
La organización ya cuenta con el asesoramiento de un estudio jurídico.
60
Niños y adolescentes están bajo el cuidado y la atención de APYFADIM, tanto de la Capital como del interior de la provincia.
Subir un hijo en brazos al 4º piso
Los defectos en la contención sanitaria y asistencial de la OSEP para los chicos que están dentro de APYFADIM no solo se circunscribe a la provisión de sillas de ruedas (a algunos chicos les llega 4 o 5 años después de pedidas), de los insumos elementales y diarios como las bolsas vesicales (las tienen que usar para orinar, de lo contrario, tienen infecciones graves), sino también por una cuestión elemental que es la de contar con la cobertura de un hotel que tenga accesibilidad para discapacitados motrices.
Entre los testimonios que recolectó este diario, la madre de dos niños que tienen problemas de motricidad aseguró que viajó a la atención correspondiente en la provincia de Córdoba, y que allí la alojaron en un 4º piso. Sin la posibilidad de contar con una habitación en planta baja, con acceso adecuado, los chicos (tienen 12 y 15 años) tuvieron que llegar en brazos de sus padres hasta el lugar indicado. Además, las piezas no tienen baños adecuados ni adaptados para discapacitados.
Ni hablar de los asistentes terapéuticos, que en muchos casos deben ser pagados por los propios padres, porque OSEP los deja sin cobertura en forma arbitraria.
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