La Matanza captó uno de cada cuatro pesos del ahorro bancario que acumuló todo el Gran Buenos Aires. Malvinas Argentinas, del rebelde Jesús Cariglino, mostró el mayor desplome
La historia no es ninguna novedad en los despachos municipales. Pero es una descripción del titubeo que suelen mostrar los jefes comunales cada vez que se debaten entre la coherencia ideológica y la necesidad de recursos municipales. Lo intentó explicar a este diario, semanas atrás, uno de los grandes barones del Conurbano al que le suele costar disimular estos zigzagueos: Lo decía Perón: sin independencia económica, no hay independencia política, aclaraba.
La defensa de las finanzas del municipio se hace más fuerte y visible en tiempos electorales. Algunas evidencias de esto pueden verse, por caso, en los últimos datos actualizados por el Banco Central sobre la evolución de los depósitos del sector público en las sucursales del Conurbano bonaerense. Según estas cifras, casi el 25% del crecimiento que mostraron los municipios fue captado por la comuna de La Matanza, a pesar de que en términos de habitantes hoy representa el 18% del Gran Buenos Aires. El distrito del kirchnerista Fernando Espinoza engrosó sus ahorros en
$ 180 millones (25%) durante la primera mitad del año y un 45% en los últimos doce meses. Con eso alcanzó a ubicarse, otra vez, en el selecto grupo de las más favorecidas por el dinero oficial. La fidelidad al modelo tuvo su recompensa el domingo último, cuando Espinoza logró imponerse con el 64,87% de los votos, el máximo histórico registrado en una elección del municipio.
El otro caso emblemático se pudo ver en Malvinas Argentinas. La rebeldía de Jesús Cariglino coincidió allí con el mayor deterioro de depósitos municipales en todo el Conurbano. Según el BCRA, su comuna pasó de tener $ 125 millones en 2010 a contar con apenas $ 260.000, el 30 de junio pasado.
Se ven, en cambio, algunos beneficios en Berazategui, del kirchnerista Juan José Mussi, donde las finanzas municipales se incrementaron en un 162%
($ 64 millones) durante la primera mitad de 2011. Y en Lomas de Zamora, del leal Martín Insaurralde: los $ 90 millones que logró sumar durante el primer semestre lo llevaron a terminar como el municipio más rico del Conurbano, detrás de San Isidro, con $ 750 por habitante.
Los consultores suelen explicar que hay tres mecanismos que, a grandes trazos, pueden hacer crecer los recursos de un municipio: la recaudación propia, que en la mayoría de los casos no suele ser demasiado pujante; la coparticipación provincial, que impulsa un crecimiento homogéneo de los fondos entre los diferentes distritos; y las transferencias directas, por los distintos programas del sector público nacional o provincial. Esta última es, en rigor, la que marca las grandes diferencias en las economías.




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