Apoyo conyugal de Schiaretti al estreno del "peronismo que viene"

Apoyo conyugal de Schiaretti al estreno del "peronismo que viene"
Juan Cid asumió en la Legislatura acompañado por Alejandra Vigo. Estuvo Llaryora.
Los peronistas que plantean un recambio generacional en su partido, y que reconocen como referente al intendente de San Francisco, Martín Llaryora, montaron ayer una fiesta en el recinto de la Legislatura para celebrar el retorno a una banca de Juan Manuel Cid (en rremplazo de Emilio Graglia, que tomó licencia para ocupar un cargo ejecutivo). El jolgorio juvenil impactó en la interna del PJ, en especial cuando la esposa del gobernador Juan Schiaretti, Alejandra Vigo, se sentó junto a Cid en el palco de invitados donde éste esperaba el turno de jurar. Vigo disimuló, protocolarmente, el apoyo de Schiaretti al llamado "peronismo que viene", al afirmar que estaba allí en nombre propio y no enviada por su marido. Pero la realidad es que el tiempo ha pasado desde que era legisladora y compañera de bloque de Cid (en el período 2003-2007), y su condición política tomó otra relevancia, así como el desabrido lacio que peinaba en la banca tomó volumen ahora que es la Primera Dama de las Tejas (tampoco usan los caballeros en su vestimenta los tonos pastel que caracterizaron el apogeo del delasotismo).

En la previa, ante los micrófonos, Cid elogió a Llaryora como precandidato a gobernador, y Llaryora elogió a Cid como precandidato a intendente de Córdoba. La barra, desde las gradas, los ovacionaba y agitaba banderas, algunas poco prometedoras como "Rentas junto a Cid" o "Fiscalía Tributaria junto a Cid". También, por cierto, había dirigentes territoriales, como Luis Arias, Martín Aráoz, Liliana Juncos, Roxana Pérez, Guillermo Kraisman y Rafael Simonian (la lista revela lo que tiene y lo que le falta al precandidato a intendente). Y, además de Llaryora, estuvieron los intendentes de San José de la Dormida y de Totoral, Miguel Roldán y Ernesto Bernabei.

El ambiente festivo alcanzó al muy formal secretario Legislativo de la Cámara, Luis Arias, quien llamó a jurar a Cid con el apelativo "compañero". En cambio, se vio molesto durante toda la sesión a Dante Heredia, quien siempre quiso el traje de candidato a intendente, y al que lo (des)une con Cid una rivalidad que, años atrás, casi los lleva a trompearse en el recinto.

El resto de los bloques soportó el acto. El juecista Augusto Varas no se privó de repasar su origen político al cantar desde su banca opositora la marcha peronista, que precedió y concluyó la fiesta de Cid. En tanto, el radical Miguel Nicolás, experto en juramentos montados con barra y con show, se acercó a saludar al peronista justo cuando se largaron a cantar desde la barra y anunciaban la intendencia para el nuevo legislador. "Tranquilícense", les advirtió divertido Nicolás, para quien no caben dudas de que el próximo intendente será su correligionario, Ramón Mestre.

Cid gritó la marcha peronista (a propósito alzó la voz para que se canten las dos últimas estrofas, a veces recortadas en los actos partidarios, por pereza militante) y levantó las manos con los dedos en "V", lo que llevó a un liberal con cierta capacidad de absorción de la simbología peronista a comentar a un contertulio: "Vos sabés que el peronismo que viene parece mucho el peronismo que se va". Es un punto de vista, porque la "peronista de base" (ex juecista, ahora kirchnerista y giacominista táctica) Nadia Fernández vio en ello una virtud: "Ojalá que entiendan que el peronismo que viene debe ser el peronismo de siempre en su esencia".

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