Aportes jubilatorios que fueron ladrillos y acciones bancarias

Los fondos destinados a compensar el salario de los jubilados bancarios alimentaron extraños negocios.
El procesamiento que la Justicia ordenó para 17 directivos del Fondo Compensador de Jubilaciones del Banco de Corrientes, quienes prima facie estarían incursos en el delito de administración fraudulenta, sacó a la luz el insólito derrotero de la entidad que fue creada para asistir financieramente a los jubilados bancarios, pero que sin embargo durante más de una década se dedicó a hacer negocios extraños a su objeto social.

Desde 1992 hasta 2004 (cuando se decretó una intervención) el Fondo Compensador incursionó en el negocio inmobiliario, en bienes raíces, otorgamiento de préstamos y canje de divisas, entre otras actividades no contempladas en el estatuto. Así lo detallan las 30 denuncias que durante ese tiempo se acumularon en los tribunales.

Si bien hay varios casos para el asombro, resulta paradigmática la operación inmobiliaria que convirtió al Fondo Compensador, primero en dueño de departamentos en el barrio cerrado “La Manzana” y luego en accionista minoritario del Banco de Corrientes S.A. lo que permitió a la cúpula del Fondo ocupar sillones en el directorio del Banco propiedad del Estado.

El hecho, que consta en el expediente judicial, se inició con un contrato firmado entre el Fondo Compensador y la empresa constructora “La Manzana S.A.” que edificó las torres aledañas al puente interprovincial Belgrano. Como resultado de esa experiencia inmobiliaria (que habría significado una inversión de al menos 2 millones de pesos/dólares) a la entidad le quedaron varios departamentos que luego fueron cedidos a cambio de acciones Clase C del Banco de Corrientes en poder de la firma COPANCO Ingenieria SA.

Ninguna de estas operaciones -dicen en la denuncia- fueron aprobadas por las asambleas societarias del Fondo. Lo llamativo es que luego, ya convertido en accionista del Banco, el instituto de los jubilados vendió los departamentos que aún tenía en su poder a integrantes de su propio consejo directivo. “La cotización de mercado era, en aquel entonces, de 300 mil pesos y las escrituras se hicieron por 56 mil pesos”, rememora Alfredo Villegas Contte el hombre que investigó y destapó la olla del Fondo Compensador.

Al menos 25 denuncias penales son de Villegas Contte, otras 5 fueron impulsada por la intervención que llegó al Fondo Compensador en 2004.

Además de los negocios inmobiliarios y financieros, el Fondo Compensador fue protagonista de otros procedimientos igualmente extraños a su objeto social. Por ejemplo compró una gigantesca playa de estacionamiento en avenida 3 de Abril al 900 (la más grande de Corrientes) cuya explotación fue dada al hijo de uno de los directivos.

También se ocupó de canjearle deudas a los miembros del consejo directivo, otorgar préstamos (cuyo rédito se desconoce) y hasta se dedicó al canje de pesos por bonos CECACOR.

Según Villegas Contte el daño patrimonial supera los 10 millones de dólares. El hombre dice que el delito de administración fraudulenta que se les imputa a los procesados no se ajusta a la realidad de los hechos y también pide asociación ilícita.

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