El martes, tanto el gobernador Daniel Scioli como la presidenta Cristina Fernández inaugurarán los períodos de sesiones en la Legislatura y el Congreso, respectivamente. Los mensajes explícitos y los gestos de cada uno, muestran dos perfiles políticos antagónicos
Durante la semana se anticiparon algunos ejes de su alocución, entre los cuales se destacó el pedido de apoyo y el agradecimiento a la oposición por la labor conjunta que permitió al Gobierno contar con leyes clave para la continuidad de sus políticas a lo largo del primer año sin mayoría oficialista.
Scioli piensa hacer explícito su agradecimiento y solicitar una continuidad de esta buena predisposición para los puntos nodales del debate de este 2011, teñido, además, de electoralismo. La descentralización será su caballito de batalla, aunque promete no ser el único.
En el Congreso, las cosas no serán tan fáciles ni el mensaje tan optimista. El Gobierno no tiene presupuesto 2011 debido a la intransigencia de la oposición –o a la tozudez propia- y sale a la luz que durante todo 2010 se sancionaron apenas 64 leyes. Si bien hay expectativas sobre un posible acuerdo para avanzar con una agenda en común, se sabe que la convivencia no será pacífica.
La propia Presidenta promete dar el primer paso. Se especula con que la apertura de las sesiones ordinarias sea una oportunidad de CFK para tener un “cruce protocolar” con el vicepresidente Julio Cobos, acusado de alta traición por las filas K, que coparán las gradas y las calles para brindarle su apoyo.
Contrastarán, en cuestión de horas, dos formas de hacer política totalmente antagónicas, a pesar de que conviven bajo la expresión del kirchnerismo y son hoy el oficialismo a nivel nacional y provincial.



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