Llegó el día. Juan Carlos Morán inauguró la Casa del Pro en Bolívar con importante acompañamiento de dirigentes políticos, representantes de instituciones y varios profesionales comprometidos con los equipos técnicos. Hubo discurso, presentación de los distintos grupos que trabajarán en el lugar desde el lunes y conversaciones políticas y comentarios de todos los colores.
Las vueltas de la vida tienen esas cosas. Juan Carlos Morán volvió a brillar con luz propia en Bolívar ayer, cuando inauguró la Casa del Pro en la ciudad. Meses atrás era una incógnita qué podía pasar con su carrera política tras quedar entre los primeros 16 candidatos a diputados nacionales de Cambiemos; el triunfo de Vidal en Provincia primero, y el de Macri en Nación después, le abrieron un abanico de posibilidades que hicieron que vuelva a ser importante, y el respaldo que tuvo ayer en esta apertura así lo demuestra.
Morán estuvo afuera de la escena política nacional 4 años, tras la culminación del período como diputado nacional 2007-2011. En ese tiempo volvió a Bolívar, abrió el estudio jurídico y veía lejos la chance de volver a radicarse en Buenos Aires, por su acostumbramiento a las cosas de Bolívar, por su familia ya instalada acá, entre otras cuesteiones. Pero la política tiene esas cosas que la hacen parecer a un reloj, y de estar a las 6 (abajo) en 2011, volvió a estar a las 12 (arriba) con este nombramiento en el RENAPER.
Siempre se le reconoció al ex diputado su condición de animal político, el joven que vivió para la política postergando su carrera universitaria para luego ser el padre que ve a sus hijos menos de lo que quisiera porque su trabajo en política no se lo permite. Pero aquella malograda candidatura a gobernador por la Coalición Cívica parecía haber sido un paso en falso que lo llevaba a una caída difícil de superar. Sin embargo, sus denuncias contra los Kirchner lo mantuvieron en el tapete el tiempo que fue diputado nacional para que muchos se acordaran de él mientras estuvo fuera de la escena. Sus vinculaciones de esos tiempos en el Congreso Nacional con muchos macristas, su relación con Gabriela Michetti, entre otras cosas, lo volvieron a posicionar, y el triunfo de Cambiemos en las principales esferas de poder lo hicieron renacer.
Incluso en Bolívar había pasado a ser considerado un ciudadano más, un abogado de los tantos que hay, porque él mismo había bajado un cambio en su participación política local, incluso perdiendo algunos gladiadores de años que optaron por otros grupos políticos. Lo de ayer en la Casa del Pro confirma que el poder, el estar cerca del gobierno nacional, la posibilidad de conseguir contactos o lugares de trabajo hace que todo se revalorice el doble, el triple, el cuádruple, y que quienes lo miraban de reojo tiempo atrás hoy lo abracen. La política es así, Morán lo sabe; aunque para la gente común es extraño, y para los que tenemos algo de memoria, también.
La apertura de la Casa del Pro en Bolívar no hace más que confirmar el regreso de Juan Carlos Morán a la esfera política local, esa que lo vio enfrentarse al mejor Simón (en 1998), en una interna en la que le sacó el 42 % de votos dentro del radicalismo al intendente que venía de superar por 5.000 votos al justicialismo en 1995. A la distancia, hoy ese resultado fue quizás el mejor que pudo haber sacado, por lo que era Simón en ese entonces, y por la juventud de Morán por esos años.
Su trabajo hoy está en el Registro Nacional de la Personas, viajando por el país buscando “indocumentados cero”. Pero en Bolívar desde ayer empezó a tener relevancia de nuevo, por el poder que da todo lo que contamos antes; pero también por su capacidad de convocar y de formar grupos para generar proyectos. Con soldados nuevos, con soldados de otras filas que ayer lo enfrentaban y hoy lo acompañan, Morán ha vuelto al ruedo de la política local.

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