El vicepresidente tuvo que desempatar para lograr la nominación de la controvertida secretaria de Educación, algo inédito en la historia del país; una corte analizaba el decreto
WASHINGTON.- En sus primeros 20 días como presidente, los problemas que sorprenden a Donald Trump en su redecorado Salón Oval baten récords por donde se los mire. Ya no son sólo políticos y judiciales: desde ayer, también tiene en claro que se le retoba el frente legislativo, donde se vio obligado a medidas de emergencia para lograr que, finalmente, fuera aprobada una de sus más controvertidas designaciones en el gabinete.
Por primera vez en la historia fue necesario que el vicepresidente hiciera uso de su condición de presidente del Senado para desbloquear el empate en que había quedado la aprobación de la cuestionada Betsy DeVos como secretaria de Educación.
"Cuando hay tanta resistencia, lo normal es que el candidato retire su condición de designado", recordaron legisladores demócratas que, por unanimidad, rechazaron a la designada. Pero las malas noticias no terminaron allí. La paridad de 50 votos por sí y 50 votos por no ocurrió porque dos senadoras republicanas desoyeron la orden presidencial y se sumaron al rechazo demócrata.
"No podemos votar a esta mujer como secretaria de Educación", dijeron, a su turno, la senadora por Alaska, Lisa Murkowski, y por Maine, Susan Collins.
Según quienes estudian la historia de las instituciones en este país, nunca había ocurrido algo así: que el vicepresidente tuviera que emitir un voto para avalar a alguien de su propio gobierno.
Para Trump fue todo un desgaste. Lo que queda en bambalinas es el trabajo titánico -y fallido- del propio Mike Pence para lograr que al menos una de las rebeldes depusiera su actitud. O, por el contrario, que uno de los 48 demócratas se abstuviera.
Nada. La gestión, que insumió buena parte de anteayer y de la noche de ese día a la mañana de ayer, terminó en un fracaso estrepitoso. "No podemos votar a esa mujer", fue el latiguillo con el que tropezó el fallido esfuerzo.
DeVos es resistida por varias razones. "La verdad es que no hemos visto candidata peor preparada en la historia para ocupar ese cargo", disparó el líder de la minoría demócrata, Chuck Shumer. Las republicanas Murkowski y Collins también dijeron lo suyo. Desconfían de la fascinación de DeVos por la gestión corporativa de escuelas, su privatización y la tendencia a que funcionen de manera independiente de los distritos escolares.
En su momento crítica de Trump y aliada con el clan del ex presidente George W. Bush, no pocos creen que llegó a la posición por sus aportes de campaña. "¿Está usted al tanto de un donativo de su familia de, por lo menos, 5 millones de dólares a la campaña?", fue una de las preguntas que se le hicieron en las largas sesiones previas. "Puede ser, pero no sigo mucho esos asuntos", dijo. La frase dio que hablar.
El ajustadísimo ingreso de DeVos al elenco del presidente ocurrió en un día difícil. Una vez más, el presidente jugaba el futuro de su cuestionado decreto migratorio en los tribunales.
No se esperaba anoche que hubiera pronunciamiento sobre la cuestión de fondo. Pero la Corte de Apelaciones de San Francisco tenía ayer la posibilidad de levantar temporalmente el veto sobre el decreto por el que Trump prohibió la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.
Se trata de viajeros procedentes de Irán, Irak, Libia, Siria, Sudán, Somalia y Yemen. "Es una cuestión de sentido común. Si queremos mantener seguro al país es necesario que eso se mantenga", insistió el mandatario.
"El estado de Washington contra Trump, Donald J.", es el título de la causa. El expediente se abrió a partir de la decisión del juez federal James Robart, que congeló temporalmente y con alcance nacional, el decreto presidencial.
El presidente aún no puede creerlo. Junto a un grupo de comisarios de policía, a los que recibió en la Casa Blanca, el magnate insistió en su controvertida decisión y, por primera vez, deslizó la posibilidad de defenderla hasta en la Corte.
"Sí, si es necesario lo haremos. Pero tengo la esperanza de que no sea necesario llegar hasta allí", dijo.
La pulseada es dura. Hasta ahora no sólo se trata de los estados que abrieron recursos similares al que impulsó el juez Robart. También grandes corporaciones se plantaron contra la decisión.
No sólo por razones legales, sino también operativas. Grandes firmas norteamericanas señalaron que la decisión de Trump de vetar el ingreso de ciudadanos de esos países incluyó a empleados y directivos de firmas locales.
Algunas de ellas usaron la costosa publicidad que se emite durante la transmisión televisiva del Super Bowl para difundir mensajes contra el decreto presidencial.
Coca-Cola produjo para la ocasión una larga publicidad en la que el himno de los Estados Unidos era cantado por personas de distinto origen y en diferentes lenguas. Fue ovacionado.
Una novata en la educaciónBetsy DeVos
Secretaria de educación
Sin experiencia docente
DeVos es una empresaria de 59 años con larga trayectoria en el Partido Republicano de Michigan, de donde es oriunda, pero sin ninguna experiencia docente ni en el área de educación. Su familia es una de las más adineradas de su estado
Sponsor de campaña
Como activos contribuyentes del Partido Republicano, los DeVos aportaron más de 17 millones de dólares a sus candidatos desde 1989
Polémico nombramiento
Cuando Trump la propuso para el cargo de secretaria de Educación, su nombramiento fue muy resistido en el Congreso debido a su falta de experiencia. La votación salió empatada 50-50 y se decidió a favor de DeVos gracias al voto del vicepresidente, Mike Pence. DeVos ha sido una férrea defensora de desvincular al gobierno en la educación

Comentá la nota