Al final, Luciano Cañete apareció ayer por Santa Rosa y se presentó a indagatoria en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Es en el marco del sumario que se le inició por dejar de ir a trabajar de un día para el otro cuando estaba contratado como empleado de la Secretaría General de la Gobernación.
Mientras estuvo en Santa Rosa, a su cargo estaba la organización de espectáculos musicales gratuitos en el Anfiteatro y otros escenarios de la provincia, eventos que están seriamente sospechados de estar sobrevaluados. A ese puesto llegó gracias a su cercana relación con Diego Jorge, hijo menor del gobernador, quien también participaba de esos armados junto a otro productor oriundo de Capital Federal, Rubén Monterrubio.
Cañete se presentó a las 9.00 del lunes en la sede de la FIA. Fuentes del organismo dijeron que su declaración fue breve aunque no trascendieron detalles de las explicaciones que dio. Originalmente estaba citado para mañana o el jueves, a la misma hora, luego de que no respondiera al primer llamado por lo cual tuvieron que convocarlo a través de un edicto publicado en el Boletín Oficial del último viernes. Ahora también tendrá tres días hábiles para entregar un descargo por escrito, mientras el sumario sigue adelante. Con esta aparición fugaz, también evitó el acoso mediático al que estaría expuesto luego de hacerse pública su citación.
Sobreprecios.
El escándalo provocado por su desaparición puso en el tapete nuevamente las dudosas contrataciones de artistas de renombre nacional que llevó adelante el Estado provincial entre 2010 y 2011. Por ejemplo, por la actuación de Miranda en el Anfiteatro durante los festejos del Bicentenario se pagaron 178 mil pesos, una cifra a todas luces excesiva si se lo compara con lo que habitualmente le cuesta un show así a un productor privado. A Catupecu Machu le pagaron algo más de 63 mil pesos de cachet y ese día el sonido y las luces, a cargo de una empresa de Bahía Blanca, salió aún más caro: casi 100 mil pesos.
En total, por la contratación de ocho artistas en ese período (Miranda, Luciano Pereyra, Catupecu Machu, Chango Spasiuk, León Gieco y Mundo Alas, Los Nocheros, Pimpinela y La Mosca) se pagó una suma que oscila los 730 mil pesos, casi la mitad del presupuesto total de la Subsecretaría de Cultura. Tampoco está claro qué se hizo con una partida de un millón de pesos llegada desde Nación para los festejos del Bicentenario.
Desde el gobierno pampeano nunca dieron demasiadas explicaciones al respecto, y siempre justificaron esos gastos a partir de la importante convocatoria de cada show y resaltando la "transparencia" de todos los expedientes, pese a que nunca mostraron ningún papel. Pero también llegaron a negar que los pagos se "triangulaban" a través del Banco de La Pampa aunque se sabe que al menos a una de las empresas de sonido le abonaron a través de la entidad crediticia.
Por todas esas sospechas, la FIA inició otro expediente que aún está en su trámite inicial. El fiscal Juan Carlos Carola, titular del organismo, pidió informes a las distintas áreas oficiales involucradas (Ministerio de Educación, Subsecretaría de Cultura, Secretaría General y el BLP) que todavía están



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