En el Frente Marplatense cuentan los días que Arroyo lleva sin hablar ante los medios. En el arroyismo responden con encuestas que muestran una amplia ventaja del candidato de Cambiemos.
Por: Mariano Suárez: Una conferencia de prensa el 10 de agosto. Una conferencia de prensa 25 de agosto. Esas fueron las dos apariciones ante los medios que realizó Carlos Fernando Arroyo desde su resonante triunfo en las Paso de General Pueyrredon; alguna entrevista aislada y varios comunicados para dejar por escrito su postura ante algunos temas. Para el pultismo, está escondido porque no puede aclarar algunas de las acusaciones que se le realizaron. Para el arroyismo, lo están preservando de una campaña sucia sin precedentes.
Así está el panorama cuando faltan 9 días para el comienzo formal de la campaña electoral, de cara a las elecciones generales del 25 de octubre. La incógnita es si Arroyo modificará esta decisión o si por el contrario profundizará la estrategia.
¿Cuáles son los elementos que se contemplan para tomar esa decisión? El primero –y principal- es la conveniencia. En el entorno del líder de la Agrupación Atlántica ponen en la balanza los pro y los contra de hacer conferencias o entrevistas. Las últimas experiencias fueron negativas. Arroyo mantuvo cruces con una periodista que le preguntó por su pasado en la dictadura. Días atrás, José Reinaldo Cano, jefe del bloque de concejales, cerró una entrevista con un exabrupto contra la reportera. La intensidad de la campaña y la falta de cintura del candidato para salir airoso de situaciones incómodas llevaron a él y su equipo a mantenerse al margen de las entrevistas en estas semanas.
La pregunta que surge ahora es cuál es la consecuencia de “esconderse” o “preservarse”, según las distintas miradas de la ausencia de Arroyo. “Ninguna”, responden tajantes en el entorno del candidato de Cambiemos y exhiben una encuesta que marca una amplia ventaja sobre Gustavo Pulti (54 a 35). Las consultoras quedaron en off side tras el 9 de agosto y demostraron que están lejos de ser una herramienta fiable. Sin embargo, todavía cuentan con una ventaja: nadie creó un sistema superior que le sirva a la clase dirigente para tener una referencia de dónde están parados. Así que, por ahora, siguen marcando el rumbo.
Con esos números en la mano, los dirigentes de Cambiemos analizan que la sobreexposición de denunciadas victimizan al exdirector de la escuela 2 y eso no hace más que apuntalarlo en la consideración de la gente.
La estrategia electoral, por ahora, seguirá siendo mostrarse a través de comunicados de prensa y en ocasiones especiales. Muy especiales. Por caso, este jueves por la noche llegará a Mar del Plata la candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal. Ella sí dará entrevistas por distintos medios y el viernes tendrá una cena con empresarios y sindicatos del Puerto. “Aún no tenemos resuelto todos los detalles. Es probable que las entrevistas las hagas sola y que en la cena esté Arroyo”, confiaron desde el entorno de la vicejefa de Gobierno.
¿Tratan de despegarse del candidato a intendente? “No. Sabemos lo que se está viviendo allá. Y por algo vamos…”, aclaran rápidamente.
Ahora bien, más allá de la conveniencia política, que es lo primero que se toma en cuenta, en estos casos también hay una cuestión ética que debería pesar tanto o más. Es cierto que Arroyo es el mismo desde hace años y muchas de las cosas que se le achacan no son de los últimos días. Ni siquiera de los últimos años. Pero en definitiva lo importante es saber si son ciertas o no.
Es cuestionable, además, su decisión de faltar a la primera sesión del Concejo tras las Paso y pedir licencia para la siguiente, donde hubo temas relevantes en tratamiento y que lo afectarán directamente en caso de que llegue a la Intendencia.
Dicho esto, no seremos los medios ni los periodistas los que juzguemos si esa actitud de Arroyo lo inhabilita para llegar a la Intendencia. Serán los 106 mil marplatenses que lo votaron el 9 de agosto los que decidirán si este candidato merece que le renueven la confianza o no.




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