El primer disco de Antonio Nuñez lleva por título “Vestigio” y para presentarlo en sociedad visitó El Litoral. Nacido en Paraje Santa Juana (Mercedes, Corrientes), es músico sesionista de destacados artistas.
“El abuelo irrumpía con su figura en la monotonía del espinillar con su acordeón de dos hileras. Era una liberación que yo entendía a través de la música, tal observo ahora a la distancia. Tocaba para mí, temas como La colonia, Madrecita, El patito”, recuerda.
Desde entonces pasaron algunos años, pero sigue relacionando ese hecho como destino. “Nací y me crié en el campo, en Paraje Santa Juana, a unos 50 kilómetros de Mercedes, Corrientes y poco más de 20 del río Miriñay. Hice mis estudios en una escuela rural y a los 13 años fui a Paso de los Libres a completar mi educación escolar. Allí me puse en contacto directo con la música, Néstor y Ariel Acuña fueron parte de esos contactos”, cuenta.
Antonio vive hace 17 años en Buenos Aires, se dedica exclusivamente a la música y grabó con una larga lista de reconocidos intérpretes: Jairo, Yamila Cafrune, Teresa Parodi, Amboé, Facundo Saravia y Gicela Méndez Ribeiro, entre otros.
“En el ‘95, cuando Gicela ganó el premio Revelación en la Fiesta Nacional del Chamamé, la estuve acompañando en el escenario del Cocomarola”, pasa el dato.
Grabaciones
En más de 35 discos, Antonio participó de la grabación, aportando sus conocimientos en acordeón, guitarra y percusión. Hay para destacar, más nombres de relevancia: Estela Raval, Alberto Cortez, Alfredo Casero, Jorge Rojas y siguen sumando.
“Con estos artistas recorrí los principales festivales del país, estuve en Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, España, Estados Unidos y México”, menciona.
Vestigio
Promocionando su primer disco que acaba de salir al mercado, Antonio Nuñez visitó El Litoral.
“Vestigio es la señal o el resto que queda de algo, material o inmaterial. En este caso, vestigios musicales después de haber acompañado a artistas de diferentes géneros. “Presento instrumentos de épocas pasadas antiguas, con instrumentos más actuales, donde la ciencia y el arte forman parte de la unión de los pueblos. Esto es mi música como protagonista principal, sin perder mi esencia y mis raíces”.
Una raíz que sin dudas fue bendecida desde el principio. Por la tierra de su crianza, por quienes lo persignaron con la fe cristiana (el paí Julián Zini le dio la primera comunión) y por su inclinación a la música, gracias a la paciente enseñanza de su abuelo, el primer maestro, que le inculcó la mirada interior.
“Soy un chico de frontera, por eso los vestigios de mi música. En el campo se escuchaba radio (LT 12 de Paso de los Libres, LT 42 de Mercedes) y cuando daba la onda, las emisoras brasileras”, dice el joven que tiene como referente del acordeón al francés Richard Galliano.
El 11 de enero, la Fiesta Nacional del Chamamé y del Mercosur, Antonio subirá al escenario acompañando a Gicela Méndez Ribeiro, luego estará con Néstor y Ariel Acuña y el 20 con Lucrecia Longarini, con presentaciones en San Cosme y Puerto Tirol.


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