En 2013 (fue séptimo entre ocho participantes) sólo superó al modesto PO (del incansable Alejandro Martínez), estuvo lejos del 8,33 % del piso mínimo y ahora se pinta de amarillo. Arrancó (según declaró a mdphoy.com en el Hotel Provincial) con Ricardo Alfonsín en 2011, para “ayudar a Mario Rodríguez” a que llegue a la concejalía, pero su ambición era colar a legislador provincial por la UCR.
Definido por sus amigos de la política como un veleta, ahora le han asignado el papel de un eyaculador precoz en la materia, y en estas lides quien mal anda mal acaba. Su hoja de ruta lo ubicó en el 2013, al lado de la política patrón de Francisco De Narváez, formó parte del partido de Hugo Moyano y es considerado como uno de los suyos por José “Pepe” Scioli, es decir que la coherencia ideológica, es como una materia pendiente, un hombre de garrochas llevar, nunca se sabe para qué lado pegará el salto. Su obsesión es prenderse, más allá que le pudiera caber algún rango de incompatibilidad, por ser proveedor del Estado, un tema que debería estudiarse con más profundidad para evitar sorpresas.
Sostiene amenas tertulias con miembros conspicuos de la Comisión Directiva del Sindicato de Camioneros, con quienes traficó (por más que lo desmienta) el video de Vilma Baragiola en su visita a Eva Moyano, episodio en el cual quedó enredado todo el radicalismo. Es para admirar su devoción por construir política, no siempre de la mejor manera.
Emiliano Giri versión 2015, apareció en las carteleras públicas con el ajado “Juntos” en sus afiches ¿juntos a quién, a qué? Le puso proa al PRO en su derrotero giratorio, se presentó como un padrino del doctor Carlos Fernando Arroyo, cómo si a este le hiciera falta, ya que es el dueño de los votos, como está ampliamente demostrado.








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