Mientras los desorientados dirigentes de la oposición se disputan entre la posibilidad de ser candidatos a jefe comunal o conformarse con una postulación menor, la imagen del dos veces intendente de La Plata, Pablo Bruera, lleva adelante una admirable mejoría que lo coloca como un número puesto en las ejecutivas del año entrante.
Las encuestas que se manejan hoy por hoy dentro del municipio, incluso las que están en manos del propio massismo, le dan al mandatario comunal alrededor de 20 puntos en intención de votos. Mientras tanto, según los relevamientos del mismísimo bruerismo, la imagen de Pablo Bruera crece un 0,3 por ciento mensual; y solo con las recientes medidas de seguridad impulsadas por su gobierno, ese guarismo alcanzó los 0,5.
En ese marco, son muchos los dirigentes -afines y no tanto- que se sorprendieron por la grata acogida que los vecinos de City Bell le brindaron al mandatario durante su aniversario centenario. “Parecía una estrella de rock”, insinuó off the record un integrante del Concejo Deliberante no enrolado en sus filas.
Casualmente, Bruera retomó sus clásicas caminatas por la ciudad, que debió suspender durante varios meses tras la tormenta del trágico 2 de abril. Hoy, por ejemplo, en horas del mediodía, se lo pudo ver caminando solo por la diagonal 73, a la altura de la calle 47.
Por todo esto, puertas adentro del palacio se emocionan al ver el triste panorama opositor, desde donde no se ha sabido consensuar un candidato que le haga fuerza en los próximos comicios.
UN MILLÓN DE AMIGOS
Mientras tanto, el bruerismo mantiene excelentes relaciones con los principales espacios políticos de la política nacional, desde los favoritos Daniel Scioli y Sergio Massa, pasando por otros dirigentes de peso y posibles candidatos a dirigir los destinos del país, como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribari, y el jefe de Gabinete de la Nación, Jorge “Coqui” Capitanich.
“Con lo que mide Pablo y la tracción de un candidato de peso ya tenemos ganadas las elecciones”, detalló contento un furioso bruerista.
EL DATO
Por otro lado, la dialéctica “modelo sí (con o sin cambios), modelo no” se trasladó a Casa Rosada, donde desde hace años siguen de cerca la opinión de los argentinos en torno al deseo de continuar o no con el proyecto kirchnerista.
En ese sentido, el mes de enero constituyó un punto de inflexión para el modelo, ya que el número de argentinos en contra de su continuidad superó por primera vez el 50 por ciento.
El contrapunto es que, recién el presente mes, esos guarismos comenzaron a acomodarse y el porcentaje de gente que quiere que el modelo continúe, ya sea con o sin cambios, prácticamente rozó la mitad de las voluntades.



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