“Por lo menos hasta fines del año pasado no había pagado un sólo peso a la Provincia y tenía seis áreas. Pero acá las cosas pasan y nadie hace nada”, afirmó ayer Sergio Schiavoni, ex secretario de Hidrocarburos, en referencia a la empresa Andes Energía –propiedad de los empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila y el chubutense Jorge Aidar Bestene- cuyo accionar fue catalogado como “regular” por el titular del área, Luis Tarrío.
Andes Energía -con sedes en Londres (Reino Unido), Buenos Aires y Mendoza- es un grupo dedicado a la distribución eléctrica, siendo sus principales operaciones en el desarrollo hidroeléctrico y ahora también apuesta a la exploración y producción de petróleo y gas. Y es en ese rubro donde hubo rispideces en Chubut.
El 60,05% del capital de Andes Energía quedó en manos de un grupo de empresarios argentinos (Daniel Vila, Alfredo Vila, José Luis Manzano, Luis Nofal y Jorge Aidar Bestene), mientras que el restante 39,95% es de Ragusa Capital, de origen británico.
La empresa Ketsal permitió el desembarco del grupo Vila-Manzano al negocio energético. A través de ella y de Andes Energía, el holding controla el 51% de Edemsa, la mayor distribuidora de energía eléctrica en la provincia de Mendoza.
Cuando se concretó esa compra, Michael Stevens, presidente del directorio de Andes Energía, dijo: “la combinación de producción y distribución de energía nos dará una base sólida sobre la que desarrollaremos las actividades de exploración de gas y petróleo”.
EN CHUBUT
El grupo Vila-Manzano, además de tener un grupo de multimedios -muchos de ellos especializados en deportes-, creó una empresa denominada Ketsal, con capital del grupo financiero inglés Ragusa Capital. Así ganó tres áreas petroleras en Chubut y siete en Mendoza.
En esta provincia tiene las siguientes áreas marginales de explotación de hidrocarburos: Confluencia, San Bernardo, Pampara Salamanca Norte, Río Senguer, Buen Pasto y Sierra Cuadrada.
En cada provincia donde le adjudicaron áreas, Ketsal tuvo problemas con las autoridades gubernamentales, en especial con deudas impositivas e incumplimientos con los contratos. Bajo esa razón social, tiene operaciones en Salta, La Pampa, Córdoba, Río Negro y Neuquén. Además, tiene el 59% de Hidroeléctrica Ameghino.
La estructura accionaria de Andes Energía PLC es: Fidrán tiene el 17,66% (empresa de Vila y Nofal), Manzano el 15,42%, Ketsal (de Manzano) el 14,65%, Aidar Bestene el 4,83%, Michael Stevens (presidente del directorio de Andes Energúa) el 5,45% y Free Float el 41,99%.
PARA LA CORONA
Vila, abogado de profesión, es la cabeza visible del holding. Hijo de un empresario de la construcción, dio un salto importante en su actividad económica a fines de 1980. Es en ese momento cuando hace su aparición Manzano, ex presidente del bloque PJ en la Cámara de Diputados, ex ministro del Interior de Carlos Menem.
El periodista Horacio Verbitsky lo describió en “Robo para la Corona”, una de las investigaciones que relata los negociados más relevantes de los noventa. Consultado sobre unas acusaciones de negociados, en mayo de 1990, Manzano respondió: “Sólo tengo una cosa que decir. Yo robo para la corona. ¿Les quedó claro o alguien necesita alguna explicación adicional?”.
EMPRESA “REGULAR”
Luis Tarrío, secretario de Hidrocarburos y presidente de Petrominera, justificó ayer en Radio del Mar la adjudicación a Andes Energía. “Hicimos una evaluación de sus antecedentes y esta firma era potable para la adjudicación. Tiene áreas en varias provincias y su situación es regular”, dijo.
“El beneficio para Chubut es generar fuentes de trabajo. Han mantenido en Río Mayo actividad incipiente que puede generar un polo de desarrollo. Si no cumple con lo acordado le caerá la pena que corresponde, pero esta empresa nunca fue sancionada, ni tiene deuda con el Estado”, afirmó.
Sergio Schiavoni, ex funcionario del área, salió también a criticar a la empresa de Vila-Manzano. “Por lo menos hasta fines del año pasado no había pagado un sólo peso a la Provincia y tenía seis áreas. Pero acá las cosas pasan y nadie hace nada”.
“Lo que hace esta empresa son negocios inmobiliarios en todo el país: demoran la producción, espera que aparezca una empresa seria y les pagan por dejarlos trabajar ahí”, aseguró. “No sé si hay delito, pero hay cosas raras. Es una barbaridad darle áreas a una empresa de este tipo. Creo que tiene un solo empleado”, cuestionó Schiavoni ayer.



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