Canadá tampoco integraría la organización que funcionaría en paralelo a la OEA. Washington dijo que "no hay ningún problema", pero habló de límites a iniciativas sin contenido
La idea es que el nuevo organismo reúna al Grupo de Río y a la Comunidad del Caribe (Caricom) y funcione en paralelo a la Organización de Estados Americanos (OEA), que en los hechos siempre ha funcionado bajo la hegemonía de Estados Unidos y está en el medio de los cuestionamientos por su fracaso para revertir el golpe de Estado en Honduras.
"Es hora de concretar la unidad de latinoamericanos y caribeños un espacio que consolide y profundice nuestros procesos democráticos y que valide las libertades de todos", afirmó el anfitrión, el presidente mexicano Felipe Calderón, al inaugurar la Cumbre de la Unidad, una reunión combinada del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC).
No obstante, no está claro hasta dónde la región podrá concretar "la nueva OEA sin Estados Unidos", como la llamó el presidente de Bolivia, Evo Morales. Hasta ahora no parece haber un consenso unánime y convincente de todos los países hacia la iniciativa; de allí que algunos hablen de avanzar "gradualmente" hacia la creación del organismo. Por otro lado, se necesitaría desentrañar el entramado institucional actual, donde abundan asociaciones regionales de todos los gustos.
"La idea se ve con simpatía, pero aun falta mayor madurez, mayor claridad y mayor definición", resumió ayer el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, al salir de la cumbre que se celebró en total hermetismo. En concreto, según adelantó el mandatario, lo que hay sobre la mesa hasta ahora es una propuesta para crear un grupo de trabajo que analice la "multiplicidad de asociaciones" existentes en la región cómo coordinar eso con una institución diplomática que "represente a todos".
La respuesta de EE.UU.
La idea generó repercusión en Estados Unidos. En un acto en la Universidad George Washington, el responsable de la diplomacia de ese país hacia América Latina, Arturo Valenzuela, dijo ayer que su país "no tiene ningún problema" con la nueva organización que excluiría a EE.UU.. No obstante, advirtió de que existe "un límite" al número de cumbres y reuniones a las que los presidentes latinoamericanos pueden asistir, así como al número de organismos en funciones con sus secretariados respectivos. "Hay una proliferación de estas iniciativas, que no tienen tanto contenido como deberían", sostuvo. "No creo que se trate de una OEA sin Estados Unidos. Consideramos como algo bueno que los países de América latina mejoren su integración", dijo por su parte Thomas Shannon, embajador de EE.UU. en Brasil.


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