La ampliación del cupo femenino provoca un debate en los partidos

La ampliación del cupo femenino provoca un debate en los partidos

La reforma electoral dejó pendiente el planteo de igualar a hombres y mujeres en la confección de las listas. Cornejo promete una ley específica.

Sin haber sido el tema principal, el debate por el lugar que ocupa la mujer en las listas se convirtió en protagonista, en medio de la discusión por la reforma electoral. El tema fue instalado por el Frente para la Victoria (FpV), como punto de crítica a la actual redacción, pero ganó adeptos en el oficialismo (con posturas y proyectos en el tema) y hasta logró una promesa del gobernador Alfredo Cornejo, de avanzar en un proyecto en este sentido.

En concreto, lo que se analiza es elevar el cupo femenino del 30 al 50% en la Legislatura y los concejos deliberantes. Es decir, que los partidos, a la hora de armar sus listas, garanticen que en los lugares con posibilidad de ganar haya la misma cantidad de mujeres que hombres. Esto, por considerar que la política siempre fue una actividad dominada por el género masculino.

Pero más allá de las defensas encendidas en los discursos, cuando se apagan los micrófonos, la paridad de género es un tema resistido por lo bajo, sobre todo en los partidos políticos, que dicen no tener mujeres a la hora de armar las listas. “Muchas veces recurren a las esposas, sobrinas, y hasta amantes”, señalaron.

A su vez, están quienes sostienen que termina siendo un sistema de discriminación que no permite la participación natural de la mujer ni le da el lugar por su capacidad. En este sentido, reconocen que el debate actual no se dio internamente en los partidos sino que, por ahora, se da en la generalidad de la reforma electoral.

No obstante, los números comprueban que la ley de cupo dio su resultado. Según explicó la senadora María José Ubaldini (FpV), Argentina fue el primer país de América Latina que en 1991 instaló la obligatoriedad de la participación de la mujer en política, a través del armado de listas. Gracias a esto, el Congreso de la Nación pasó del 5% de mujeres en 1983 (retorno de la democracia), al 34% actualmente en Diputados, y el 40% en el Senado.

En Mendoza, los números son un apenas más bajos. El cupo femenino entró en vigencia en el 2001, con la ley 6.831, y gracias a esa disposición, en la Cámara de Diputados las mujeres ocupan hoy el 35% de las bancas y en el Senado el 34%.

Pero lo que representó una ventaja, incluso a nivel regional, con el tiempo mostró sus límites. “El 30% no es un mínimo del cual se pueda avanzar, sino que se transformó en un techo”, señaló Ubaldini y volvió a considerar que es necesario que estas disposiciones sean transitorias hasta que se naturalice la participación de la mujer en política.

Desde otro lugar, la senadora radical, Mariana Caroglio, opinó: “Sin dejar de reivindicar a las mujeres que dieron esta pelea, el tema del cupo termina siendo una discriminación positiva que no es justa, porque los partidos se sienten obligados a colocar mujeres, cuando nosotras nos ganamos el lugar por capacidad”.

En el ministerio de Gobierno, sin hablar de fechas, confirmaron que se meterán con el tema. “Estamos dispuestos a dar la discusión, hay un compromiso de los legisladores, pero entendemos que no se puede agotar en el 50% sí o no”, señaló el ministro Dalmiro Garay.

 

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