La amistad con Piñera y un eje que se consolida

Se mantiene la afinidad con Chile y con Perú
SANTIAGO, Chile.- Aún no ha cumplido 48 horas como presidente electo de Colombia y Juan Manuel Santos ya puede hacer gala de su primer gran aliado en la región: el presidente chileno, Sebastián Piñera, con el que mantiene estrecha relación desde los tiempos en que era ministro de Defensa de Alvaro Uribe.

Piñera llamó anteayer por teléfono a Santos para felicitarlo por su triunfo ante Antanas Mockus y confirmó la visita a Chile del mandatario electo, en los primeros días de julio. El presidente chileno y Santos ya habían hablado después de que este último se impusiera en la primera vuelta.

La semana pasada, Santos dio una inequívoca señal de cercanía con el mandatario chileno, al expresar su alineamiento político regional.

"A Piñera lo conozco desde hace años y le tengo una gran admiración. También tengo una buena amistad con el presidente Alan García, de Perú", explicó. Piñera, cabe aclarar, es el único representante de estos tres países que acudió el 25 de mayo pasado a las celebraciones del Bicentenario de la Argentina en la Casa Rosada.

De esta forma, los equilibrios vuelven a configurarse en torno del eje Bogotá-Lima-Santiago, como principales aliados de las políticas de Washington y defensores del modelo económico neoliberal. Chile y Colombia tienen otras características en común: ambas naciones mantienen diferencias con los países vecinos y se contraponen abiertamente al gobierno de Venezuela y las políticas de Hugo Chávez. Tanto Santos como Piñera prometen gobiernos de "unidad nacional", y, un detalle no menor, los dos provienen de familias acaudaladas. Ambos tienen posgrados en Harvard y relaciones cercanas con los medios de comunicación: el diario El Tiempo y Chilevisión.

Adversario común

Pese a su declaración de que intentará recomponer las relaciones con Chávez, Santos siempre ha sido uno de los blancos favoritos de las críticas provenientes de Caracas y Quito. Piñera, por su parte, manifestó, apenas asumido, que "no compartía" el sistema político imperante en Venezuela. Santos y Piñera también ven con interés la posibilidad de que José Serra se imponga en las elecciones de Brasil, en octubre.

La relación entre Santos y Piñera comenzó en los tiempos de campaña del presidente chileno, cuando éste viajó a Colombia y fue recibido por Uribe y su entonces delfín, que en su rol de titular de Defensa, fue el anfitrión del chileno.

En aquella ocasión, Santos y Uribe invitaron al candidato chileno a un recorrido aéreo para que éste se empapara del trabajo de inteligencia que realizaba el gobierno contra los grupos paramilitares en la selva colombiana. Piñera también se mostró interesado en el plan antidelincuencia de Uribe, parte del cual busca instaurar en Chile como base de su política de seguridad ciudadana, uno de los principales ejes de gobierno.

Luego, Santos viajó a Chile y estuvo en actos de campaña de Piñera, experiencia que utilizó luego en su apuesta por la presidencia de Colombia.

En Chile, uno de los ministros mejor evaluados según las encuestas es el titular de Educación y ex candidato presidencial, Joaquín Lavín, un antiguo amigo de Uribe, con quien compartió sus frustradas campañas presidenciales de 1999 y 2005.

En Santiago, no ha pasado inadvertido el hecho de que -si las circunstancias siguen refrendando a Lavín como "presidenciable"- Santos tenga con él los mismos gestos que recibió de Piñera.

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